Fernanda Matarrita Chaves. 14 enero
Sophia Rodríguez no ha dejado de emprender. Esta imagen es del 2017, cuando aún tenía la cafetería Kahli Café. Posteriormente destinó todas sus fuerzas al centro gastronómico Kahli en Curridabat. Foto: Melissa Fernández Silva
Sophia Rodríguez no ha dejado de emprender. Esta imagen es del 2017, cuando aún tenía la cafetería Kahli Café. Posteriormente destinó todas sus fuerzas al centro gastronómico Kahli en Curridabat. Foto: Melissa Fernández Silva

Sophia Rodríguez confirma lo que parece evidente: la conocida chef vive su mejor momento.

Hace poco se casó con Ricardo Zoch, ya estrenaron su casa y además, cada vez tiene mayor visibilidad en redes sociales y televisión.

Hace poco estuvo como presentadora invitada de Qué buena tarde, de Teletica y no faltaron los comentarios de personas quienes expresaron lo agradable que les parecía como conductora. Y es que además del mundo de la gastronomía, Sophie, como se le conoce, es comunicadora (estudió publicidad) y máster en administración de negocios.

Sophia no deja de perseguir metas y una de sus grandes aspiraciones en tener un programa que no esté relacionado con la cocina, tipo talk show, en el que entretenga a sus seguidores. Por ahora continúa trabajando duro para consolidar su centro gastronómico Kahli y con el fin de seguir posicionándose como generadora de contenido en redes sociales.

Es una mujer de metas pero también una persona realista. Sabe que todo requiere esfuerzo y así como desde adolescente compraba adornos para la que sería su casa de adulta, paralelamente vendía repostería con el fin de tener ingresos extras, sentirse más independiente y ahorrar.

“Ahorita veo materializado el esfuerzo de muchos años. Es la vida que siempre soñé. (...) Uno trabaja muchos años sintiendo que es en vano el esfuerzo, que llega a la casa solo a dormir, ahora es la ilusión de llegar a casa a disfrutar de ese lugar que es de uno”, cuenta.

Un camino de esfuerzo

El trabajo de Sophia se inició cuando tenía 14 años. Empezó a vender queques navideños que hacía con la receta familiar. Luego aspiró a más.

“Mi primer puestito de trabajo lo pude contratar a los 17. En el Outlet Mall pude alquilar una mesita. No podía pagar otros mall con más afluencia. Ahí estuve. Hacía producción, vendía, daba degustaciones. A partir de ahí empecé a aprender con videos y los libros de mi mamá para hacer más cositas. Cuando entré a la U vendía repostería en los recreos. Mis compañeros sabían que todos los miércoles llevaba para vender. Lo hacía para tener ese ingreso extra y pagar mis cosas. Antes de tener el puestito iba vendiendo de casa en casa por mi barrio”, dice.

Sophia y su esposo Ricardo viven uno de sus mejores momentos: ya estrenaron la casa de sus sueños. Foto: Instagram
Sophia y su esposo Ricardo viven uno de sus mejores momentos: ya estrenaron la casa de sus sueños. Foto: Instagram

Mientras estudiaba en la universidad creó su página en Facebook, La buena cuchara; a través de ella vendía repostería y queques personalizados.

Aparte del esfuerzo laboral, Sophia aprovechó cada oportunidad. Una vez un compañero de la universidad la recomendó para ir a preparar una receta a Buen Día y ahí empezó su participación en televisión que posteriormente le abrió puertas a Sophia, quien decidió profesionalizar su gusto y estudió gastronomía.

Hoy, a sus 31 años, es una figura conocida en el medio costarricense que continúa aprovechando cada oportunidad.

“Cuando me invitan a cubrir a Keyla Sánchez en Qué buena tarde disfruto el espacio y aprovecho la exposición, me gusta aprender porque es diferente presentar recetas a manejarse como presentadora. Invierto en esto por si algún día se presenta alguna oportunidad en ese ámbito”, dice.

Más que recetas

Sophia Rodríguez espera poder seguir creciendo como persona y empresaria, pero además, aspira a no ser solamente conocida como la chef, sino también como “la comunicadora que puede ofrecer más que recetas”.

“Soy demasiado joven para dejar de seguir esforzándome. He tenido suerte de que esas bendiciones han llegado, pero no puedo dejar de trabajar, me falta demasiada carrera. Me decidí por una industria difícil que es la de restaurantes. Todos los años es un reto crecer e innovar. El año de la pandemia fue durísimo, proyectamos un crecimiento y apenas se logró sobrevivir. Ahora nos toca más duro para trabajar y ofrecer algo diferente.

“Ahora no puedo dejar de trabajar porque todos los días hay algo que mejorar. Este año me enfoqué en alcanzar la excelencia en el restaurante. Tengo que estar super involucrada. Ningún negocio propio se estabiliza antes de cinco años, eso dicen”, comentó Sophia, quien dedica gran parte de su tiempo a trabajar con marcas en redes sociales.

Para este 2021, Rodríguez tiene varias metas, entre ellas sacar su propio libro de recetas, desarrollar una línea de merchandising bajo la marca Chef Sophia, y también quisiera lograr un espacio, aunque sea en redes sociales, en el que pueda entretener sin tener que relacionarse con cocina.

Otro de sus grandes anhelos es trabajar doblando voces, pero para ello debe estudiar en el extranjero. En sus proyectos a más largo plazo también está cumplir el sueño de tener su propia familia.

“Es algo que vamos a perseguir. Nos provoca demasiada ilusión. Esta casa se diseñó para disfrutarla en familia”, dijo.