Los que llegaron al Macizo de la Muerte con abrigo tratando de resistir al abrazo natural de esta tierra, terminaron lanzándolo a un lado y dejándose abrazar por la fresca naturaleza una vez que pusieron un pie en la Finca Madre Selva, un destino que tiene muy claro cómo es que se entretiene a las visitas.
Esta es una de las tantas opciones que ofrece esta tierra de altura. Es el negocio de la familia Serrano Solano; ellos viven ahí, ellos cuidan la finca, ellos atienden a las visitas.
Miriam, es una de los Solano que se encargan del negocio, de mejillas rojizas que se esconden bajo un sombrero de paja, esta señora nos explicó los pormenores de una tierra que atrae visitas todo el año pero en especial los fines de semana.
Las opciones aquí son muchas y variadas. Un lago rodeado de ranchitos dota a las visitas de una imagen acogedora. Parece tomado de un cuento de esos que leen los niños antes de ir a dormir.
Bajo las aguas de lago viven, hasta que la carnada lo permite, cientos de truchas. Si usted llega con intenciones de demostrar sus habilidades con la cuerda de pescar, hay que llegar temprano porque aunque hay diez ranchos y uno más para grupos grandes, también hay grupos de familias que desde las nueve de la mañanita se les ve cruzando el portón.
Más allá
El lugar es una invitación a pasar el día, pues además de pescar, comer y tirarse de panza en el zacate, hay un play para los niños y muchas áreas verdes.
Y si en un momento de aventura extrema decide despegarse de la circunferencia del lago y tomar alguno de los senderos, nada más tenemos que advertirle que hay que llevar zapatos cómodos, ojalá tipo ?burros? pues en esta época hay mucho barro.
Hay dos rutas, ambas comienzan junto al río. La primera es la que le da la vuelta al bosque, es sencilla y apta para cualquier persona, demora unos 15 minutos. La segunda es la que lo lleva a uno directo a las dos cataratas que se esconden en la geografía de la montaña. La duración depende de cuánto se entretenga viendo árboles y escuchando animales. Si se demora puede invertir hasta dos horas. El sendero no es imposible de transitar pero sí complicado en algunos sectores por el barro y las pendientes.
Y si después de la caminadita queda con energía, también están las múltiples opciones de entretenimiento que surgen cuando uno sale a disfrutar del día en familia, al final la creatividad y los niños son los que mandan.
Tierra de altura
El Macizo de la Muerte se ubica en la región noroeste de la Cordillera de Talamanca, a solo 30 kilómetros de San José. Está formado por tierras altas, dominadas por el bosque montano y el páramo. Es más, aquí se ubica el 90% del páramo de Centroamérica.
La vegetación está adaptada a la gran altura y a los intensos fríos nocturnos que en algunas épocas del año crean escarcha. Su relieve escarpado hace posible apreciar cataratas y nacientes de agua cristalina. Es un paisaje imponente, refugio de gran cantidad de aves y mamíferos, algunos en vías de extinción. Abundan los robles y encinos, bromelias, orquídeas, musgos, líquenes y helechos arborescentes.
Si va a visitar la región, los guías recomiendan llevar zapatos cómodos para caminar, capa, sombrilla, y cámara fotográfica pues cuando la neblina lo permite, se pueden apreciar vistas que le quitan el aliento a cualquiera.
Fuente: Guía para el turista Macizo de la Muerte.
Cómo, cuándo, dónde...:
¿Qué? Finca Madre Selva.
Atractivos: Pesca de trucha, ranchos, senderos, observación de aves, cataratas.
Dirección: Macizo de la Muerte. Kilómetro 64, dos kilómetros al norte.
Horario: Todos los días, de 9 a. m. a 5 p. m.
Precios: Si va a pescar hay que pagar ¢300 por persona. El kilo de trucha cuesta ¢2.000 (incluye: cuerda, carnada, limpieza de pescado, condimentación, uso del rancho y parrilla)
Teléfono: 224-6388.