
Ganaron en lecciones y experiencia, pero especialmente en calidad de vida, esa que tanta gente pierde cuando se enzarza en pleitos de años. Sus actitudes constituyeron una de las escenas públicas más loables en lo que va de este año.
Como muchos recordarán, un año atrás los excompañeros de Saprissa y de la Selección Nacional, Erick Lonis y Jeaustin Campos, sorprendieron al país cuando trascendió una situación que escaló a los Tribunales de Justicia, en una querella por injurias de Campos contra Lonis que trascendieron en una seguidilla de audios.
Producto de esta situación, Lonis renunció al cargo de presidente de la Comisión Técnica de la Federación Costarricense de Fútbol.
El escándalo duró poco y, más allá de las consabidas parodias del dime y direte en redes sociales, ni Lonis ni Campos volvieron a referirse al asunto y, mucho menos, a echarle canfín al fuego. El tema se apagó prácticamente por completo este año y, por lo mismo, este martes sorprendió gratamente la aparición de los dos hombres que compartieron tantísimas horas en cancha, hablando diáfana y cordialmente sobre su arreglo extrajudicial, el que sellaron con apretón de manos y también con una conversación privada en la que estuvieron solo ellos y que pareció terminar en un anecdotario, a juzgar por los gestos y las risas de los dos, de acuerdo con lo que presenció un equipo de este diario presente en los Tribunales de Goicoechea tras el finiquito.
Y es que, a propósito, en los últimos meses hemos detectado en el ámbito del fútbol nacional una tendencia a bajarle varias rayitas a las hostilidades que a menudo invaden la cancha y provocan tremendas grietas entre directivos, técnicos y jugadores de equipos contrarios.
Por ejemplo, quienes querían ver roncha en el último juego entre Herediano y Jicaral por parte de sus respectivos entrenadores, Jafet Soto y Jeaustin Campos, se quedaron con las ganas, pues ambos se abrazaron al principio –pese a que la afición les ha endilgado siempre una gran rivalidad– y al final fueron contundentes en sus declaraciones a la hora de valorar sus oportunidades de mejora y aciertos en la cancha. No hubo ni un sí ni un no, pese a que el benjamín, Jicaral, se alzó con la victoria en el Rosabal Cordero.
Y es que, justamente, poco después del incidente, el técnico Campos, hombre de retos, se trasladó al sur de la Península de Nicoya para asumir al modesto equipo del principal distrito de Lepanto y acabó con el casi-casi de Jicaral, finalista de la Liga de Ascenso en siete ocasiones anteriores y que, bajo el liderazgo de Campos, logró por fin coronarse campeón de la Segunda y debutar en Primera División con un muy buen desempeño hasta ahora.
Lonis, por su parte, pasó página en cuanto puso punto final a la polémica tras la conferencia de prensa que ofreció en el Sheraton Escazú para ofrecer su versión de lo ocurrido, y de seguido lo vimos como siempre, ofreciendo cátedra, anécdotas y entrevistas en su gustado espacio matutino de los domingos en Canal 7, DeportemasCR; dedicado a su familia y a su finca en las faldas del Poás y al deporte de alto nivel, el triatlón y hasta en el Ironman de Santa Rosa, en San Francisco, California, en mayo pasado.
Todos estos hechos y antecedentes, que vienen a cuento por el pacto de caballeros logrado por Campos y Lonis tras haber protagonizado un pleito tan mediático, son dignos de destacar, máxime en estos tiempos. De nuevo: la madurez, el sentido común, la inteligencia y la paz, siempre son bienvenidas en cualquier contexto. Máxime en estos tiempos.



Del puñado de buenos sabores que nos dejó el mojado y exitoso concierto de Ricardo Montaner, en el Estadio Nacional, destaca la intervención de la joven intérprete nacional Made. Aquel sábado se rompió el cielo; la preocupación inundaba las esperanzas y los productores se preguntaban como Maná: ¿Quién detendrá la lluvia? Pero, el show debía empezar, cual conjuro para detener la precipitación y bajar la preocupación.
Entonces a Made y al cantante y comediante argentino Andrés Ini les pidieron que se echaran al agua antes de lo previsto. Para Made era la segunda oportunidad de abrirle el escenario a un cantante tan cotizado y tan querido como Montaner, quien pidió expresamente que fuera ella—la rubia griega— la elegida, porque la conoce bien, le tiene estima y ella ha estado trabajando de cerca del equipo de este buen venezolano nacido en Argentina.
Como el agua seguía chorreando el rostro y los coloridos ponchos del público, Made solo tuvo espacio para cantar tres temas de los que llevaba preparados, pero esa dosis fue suficiente para encantar a todos y confirmar el buen oído y el gran corazón de Montaner.
No más abrir el micrófono y la nuestra sorprendió al público que todavía estaba ingresando y a los que ya estaban sentados; su potente voz al interpretar Fallin, de Alicia Keys, originó un generoso aplauso de aprobación. Una vez que tenía capturada la atención, interpretó dos de sus canciones originales —Me desenamoré y Quédate— que la colocaron como la artista más escuchada de la radiodifusión costarricense en el 2017 y 2018. Fueron tres temas que le permitieron demostrar la razón por la cual un artista como Montaner la aprobó por segunda vez… tranquila, dicen que a la tercera va la vencida. Ya detrás del escenario, Montaner recibió regocijado a Made y a su familia. Ya volverá Montaner y Made seguirá creciendo. Por ahora todavía tiene inundado el corazón de felicidad, pasado por el agua del éxito. Que siga lloviendo, por favor.


Después de 4 años de vivir y estudiar en Cancún México, Marianne Volio (la hija mayor de la empresarial exreina de belleza Marisol Soto) recién se graduó como licenciada en Dirección Internacional de Hoteles con titulación adicional de Le Cordon Bleu México en alianza con la Universidad Anáhuac.
Para los agasajos y actos de graduación, reunió en Cancún a toda la familia y amigos cercanos de los orgullosos padres de Marianne. La hermana menor, Nicole también estuvo presente, ya que se encuentra de vacaciones por estos rumbos, pue la Macha lleva un año de carrera de Publicidad en Madrid. Por suerte para Marisol, pasa ocupadísima entre su negocio de alquiler de vestidos, sus cursos de imagen y etiqueta y en Señora Costa Rica, así no se desespera por tener a sus hijas con ella, dado lo apegadísimas que son.

Después del chismerío que se armó ante el supuesto abandono del modelo y bailarín Bryan Ganoza de su exnovia, Youcenar Castro, mientras estaba embarazada de la hijita de ambos, a unos meses del nacimiento de Colette, Ganoza viajó desde Las Vegas para finalmente conocer a su hijita, establecer los vínculos respectivos y terminar de reconciliarse con Youcenar para sobrellevar su papel de padres unidos en la crianza de la chiquita, como debe ser.
Ganoza fue vilipendiado en redes sociales por gente que partió de supuestos equivocados, lo cierto es que supimos de muy buena fuente que el muchachón ha estado pendiente de la manutención de la pequeña y está desbordado en amor por la bebé: basta ver sus posts en redes, con la niña compartiendo incluso con la familia paterna. Nos alegramos mucho por todas las partes.

Pasarela tropical y candente. A finales de semana, la empresa de ventas por catálogo y detalle El Éxito Betancur presentó una pasarela multimarca con las nuevas tendencias y colecciones de Tu Éxito, Chamela, Pretty Woman y Boccelli. El desfile mantuvo bien entretenidas a las asistentes, en su mayoría, vendedoras por catálogo, quienes son la razón de ser de la empresa, por eso siempre las premian con “un taquito de ojo” y ¡vaya taquito!
En pasarela sobresalieron los modelos masculinos Carlos Villanueva y Greivin Morgan, quien encantó con sus atributos y sus bailes a las asistentes, Morgan lo dio todo previo a su debut como estrella del formato Dancing with the Stars. Las presentes no perdieron ocasión para capturar con sus celulares cada movimiento y paso de los corpulentos modelos.
Las chicas que modelaron prendas casuales, deportivas y sensual lencería fueron Carolina Rodríguez, Brenda Castro, Raquel Castro, la recién casada Marianela Valverde, Marcela Negrini y María Fernanda Mora, quienes dejan claro que son de las favoritas del público.