William Venegas. 25 junio, 2018

Siempre es rico sentir los aires frescos de la montaña en los pulmones e igual es alentador cuando el cine busca nuevas fórmulas de expresión narrativa; ah, sobre todo, si lo hace sin caer en “lo no entendible” o en lo experimental por lo experimental. Hacerlo bien es lo que le debemos aplaudir ahora al director David Lowery, hombre tan de cine como de televisión.

Se trata de su filme Historia de fantasmas (2018, “A Ghost Story”), con el cual, desde el conocido género fantástico y un tanto de drama, Lowery pretende darle al espectador otro estilo de impacto emocional, no asustarlo a uno en la butaca, con el riesgo de no ser entendido por algún tipo de espectador acostumbrado a otros cánones del terror fantasmal.

No tengo la menor duda de que se requiere tener ánimo predispuesto y los sentimientos válidos para absorber un ejercicio de cine arriesgado, valioso, inteligente e interesante, como lo exige la puesta en imágenes y el desarrollo narrativo de Historia de fantasmas. Por ejemplo, en una de las funciones a la que asistí, una muchacha salió desternillada burlándose de “lo mala que es esta película” (me dijo cuando le pregunté el motivo de sus carcajadas).

Lamentable.

Es un poco la historia del cine-arte, del cine de vanguardia o del cine rupturista: a lo que le llaman “cine no comercial”. En el caso de la joven, lo que ella y otra gente no entienden ni saben es que, en realidad, dichas burlas se dirigen más hacia ella misma que hacia la película. Otros espectadores se sienten extrañados ante el filme. Esto es mejor, como decía Ortega y Gasset: “Sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender”, es lo que abre camino a lo intelectual.

Es difícil referirse a la trama de Historia de fantasmas, tal la unidad que establece, secuencia a secuencia, con los distintos conceptos del filme, que vienen del mismo guion, escrito por el propio director (cine de autor). De puntillas, les diré que tenemos una pareja que se ama, hombre y mujer, quienes viven juntos y discuten sobre si se mudan de casa o no.

La muerte no les da tiempo: el muchacho muere en accidente de tránsito, pero no quiere “irse”, por lo que regresa a su casa como un fantasma, tan solo vestido con una sábana blanca y dos huecos para mirar. Nadie puede verlo ni él puede cambiar los acontecimientos, o sea, resulta un espectro que tan solo mira la vida desde la muerte.

Su propia dinámica lo lleva a un viaje que tiene que ver con lo que fue parte de su vida: su casa, por ejemplo, y no solo su joven compañera que él ama también desde la expiración. Con la historia del filme, la existencia se abre inmensa, como hablaba Isaac Newton del Universo, y con más preguntas que respuestas, como lo presuponía Albert Einstein. Ello es visto desde una profundidad humano-fantasmal.

Con muy buenas actuaciones, aunque un poco disonante Casey Affleck con su voz quejumbrosa, con el arte excelente de la actriz Rooney Mara, dueña de una de las mejores secuencias del filme (¡tremenda!), más el ejemplar ejercicio de la música a tono con la búsqueda expresiva del encuadre (la imagen) y con un ritmo lento para hacernos palpitar más pronto, Historia de fantasmas es cine singular que recomiendo como experiencia sentida del cine-arte.

Historia de Fantasmas

Título original: A Ghost Story

Estados Unidos, 2018

Género: Fantástico

Dirección: David LoweryElenco: Rooney Mara, Casey Affleck, Grover Coulson, Liz Franke

Duración: 87 minutos

Plataforma: Cine Magaly

Calificación: * * * * *