
La argentina Alicia Sant Tochón inició siete carreras universitarias a lo largo de su vida. Ninguna siguió un camino lineal. Sin embargo, a los 65 años logró su título de Licenciada en Antropología en la Universidad Nacional de Córdoba en Argentina (UNC), tras más de cuatro décadas de búsqueda académica.
Su caso refleja una trayectoria marcada por curiosidad intelectual, cambios de ciudad y persistencia. La mujer, nacida en Tucumán y criada en La Rioja, afirmó que estudiar representó una experiencia fascinante. También defendió que la edad no constituye una barrera para aprender.
Una vocación que comenzó a los 18 años
El vínculo de Alicia Sant Tochón con la universidad inició a los 18 años, cuando ingresó a la carrera de ingeniería. La elección respondió a expectativas familiares. Su padre deseaba que se formara como ingeniera.
Durante ese primer año obtuvo buenos resultados académicos. Sin embargo, la experiencia no resultó satisfactoria en el plano personal. La estudiante consideró necesario equilibrar bienestar emocional con desarrollo intelectual.
Tras esa primera etapa, inició un largo recorrido por distintas disciplinas universitarias.
Siete carreras y una vida marcada por mudanzas
A los 21 años contrajo matrimonio y comenzó a formar una familia que más adelante se integró por cinco hijos. La profesión militar de su esposo provocó frecuentes cambios de residencia.
Ese contexto influyó en su paso por la educación superior. A lo largo de los años cursó estudios en Zoología, Lenguaje de Programación, Abogacía, Diseño de Interiores y Licenciatura en Letras, además de Ingeniería.
Las responsabilidades familiares y las mudanzas dificultaron completar esos programas. No obstante, su interés por el conocimiento se mantuvo constante.
El intento definitivo llegó a los 52 años
El punto de inflexión ocurrió cuando la familia se estableció en Córdoba en 2009. La ciudad alberga la Universidad Nacional de Córdoba.
En 2013, con 52 años, Sant Tochón ingresó a la Licenciatura en Antropología. La carrera generó un interés profundo desde el inicio.
El proceso académico presentó interrupciones. Problemas de salud en el entorno familiar y obligaciones domésticas afectaron su ritmo de estudio. A pesar de ello, la estudiante mantuvo su objetivo.
Para ella, la facultad representó un espacio de aprendizaje permanente y de satisfacción personal.
La pandemia marcó el tramo final de la carrera
La pandemia de Covid-19 en 2020 coincidió con el final de su etapa de materias. Ese año aprobó el último curso de forma virtual.
Luego inició el trabajo de investigación para su tesis de licenciatura, titulada Hogar dulce hogar. Igualdades – desigualdades en la reconstrucción de las organizaciones domésticas a partir del confinamiento por Covid-19 en la ciudad de Córdoba.
El estudio analizó cambios en la vida doméstica durante el confinamiento sanitario.
La investigación se extendió durante cinco años. Finalmente, el 18 de febrero de 2026 obtuvo el título universitario que buscó durante décadas.
Una mirada crítica sobre la edad y la educación
La antropóloga cuestionó las estructuras sociales que establecen edades específicas para estudiar o graduarse.
Según explicó, cuando una persona realiza actividades fuera de esos tiempos establecidos genera sorpresa o polémica. También sostuvo que las opiniones externas suelen dirigirse hacia quienes deciden emprender proyectos diferentes.
Para Sant Tochón, el título universitario funciona como respaldo académico que permite hablar con fundamento sobre una disciplina.
Además, defendió el papel de la universidad pública argentina como motor de movilidad intelectual y social.
Nuevos proyectos a los 66 años
Tras obtener su título, Alicia Sant Tochón proyecta continuar su formación académica. Analiza opciones para realizar una maestría o un doctorado dentro del campo de la antropología.
Su interés actual se orienta hacia la arqueología y los estudios de cultura material. También busca oportunidades para ejercer profesionalmente como antropóloga.
La graduada considera que el aprendizaje no tiene límite de edad y que los proyectos personales resultan fundamentales para mantener la motivación en la vida y concluye: “El estímulo nunca está en el otro, siempre está en uno. ¿Vos querés hacerlo? Lo hacés. No tenés que dar explicaciones a nadie. Pero sí ser consecuente. Decir: ‘Bueno, esto quiero, vamos por esto, no me importa el tiempo que me lleve’. La edad no debería ser un impedimento para hacer absolutamente nada. Aparte, ¡quien no tiene proyectos se muere!”.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
