
Susan Sarandon vivió uno de los episodios más inusuales en la historia de los premios Óscar. La actriz estadounidense fue declarada persona ‘non grata’ y recibió una prohibición para asistir a futuras ceremonias de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas en la década de 1990.
El Óscar se considera el mayor reconocimiento de la industria cinematográfica. Cada edición entrega varias estatuillas. En la ceremonia actual, al menos 24 personas reciben el premio debido a la incorporación de la categoría mejor dirección de elenco.
Sin embargo, lo que sí resulta excepcional es ser vetado por la Academia. A lo largo de casi un siglo de premios, muy pocas figuras enfrentaron sanciones de ese nivel.
Entre los casos más conocidos se encuentran el director Roman Polanski y el productor Harvey Weinstein, expulsados por delitos sexuales. El actor Carmine Caridi perdió su acceso a eventos de la Academia tras verse vinculado con piratería.
También existen sanciones temporales. El actor Richard Gere permaneció 20 años alejado del Óscar tras criticar la ocupación china en el Tíbet durante la ceremonia de 1993. Más reciente es el caso de Will Smith, quien no podrá asistir a los premios hasta 2032 tras abofetear a Chris Rock en la gala de 2022.

El discurso que provocó la sanción
El caso de Susan Sarandon ocurrió durante la ceremonia de 1993. Ese año la actriz competía por el premio a mejor actriz por su papel en Lorenzo’s Oil (1992).
Sarandon subió al escenario junto a su entonces pareja, Tim Robbins para presentar el premio a mejor edición. En lugar de limitarse a la presentación, ambos aprovecharon el momento para hablar sobre una situación política.
El mensaje se centró en los haitianos con VIH que enfrentaban restricciones para ingresar a Estados Unidos. Durante la intervención, el dúo solicitó al gobierno en Washington reconocer que el VIH no constituye un delito y permitir el ingreso de esas personas al país.
La reacción de la Academia fue inmediata. Tras la ceremonia, Sarandon y Robbins recibieron una notificación que indicaba que no serían bienvenidos en futuras ediciones de los Óscar. La sanción se planteó inicialmente como una prohibición permanente.
Con el paso de los días, la polémica creció. Sarandon relató después que recibió cartas con contenido racista tras el incidente.
Según explicó en una entrevista con el periódico británico The Guardian, la situación no la preocupó. La actriz indicó que incluso se sintió satisfecha de haber hablado sobre el tema.
El inesperado regreso a la Academia
La historia dio un giro apenas dos años después. En 1995, Sarandon apareció nuevamente entre las nominadas al Óscar a mejor actriz por su papel en El Cliente (1994).
En esa ocasión, la actriz decidió no asistir a la ceremonia.
Un año más tarde volvió a competir por el mismo premio gracias a su actuación en Dead Man Walking (1995). Esta vez sí acudió a la gala.
En la ceremonia de 1996, Sarandon recibió finalmente el Óscar a mejor actriz, lo que marcó su regreso oficial a los premios de la Academia.
Un camino similar para Tim Robbins
El actor Tim Robbins, quien participó en la intervención de 1993, también terminó reconciliándose con la Academia.
En 2004, Robbins ganó el Óscar a mejor actor de reparto por su papel en la película Mystic River (2003).
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
