Madrid. EFE. Los colores intensos y brillantes se instalaron este año en la estética neopunk y en la corriente marinera. Frente a los estampados felinos y la explosión floral, la estética de los años 70, el glamour de la década de los 40 y la osadía del estilo navajo arrasaron en este 2011.
Diseñadores buscaron en el rico tesoro del pasado en busca de inspiración y crearon las tendencias más populares del año, de acuerdo con la agencia EFE.
Las más deseadas. El espíritu de la película Grease sacó a la calle dos caras de una misma tendencia: la imagen de niña buena con falda de vuelo y el estilo más sexi y roquero, con pantalones pitillo y chaqueta de cuero calzados y zapatos de tacón de aguja.
La vibra hippie de Woodstock y la corriente bohemia de los años 70 se alzó en el 2011. Entre las prendas de esta corriente destacan el pantalón de talle alto y acampanado y vestidos que respiran libertad. Además, el sabor caribeño tomó los escaparates con estampados de frutas tropicales, animales y plantas exóticas.
El atuendo tradicional del indio norteamericano, el estilo navajo, tomó un giro más citadino en las pasarelas. Los flecos, estampados de aire tribal y alguna que otra pluma han sido los elementos claves para reinventar el look de Pocahontas, una moda alegre que sirvió para imbuir optimismo a estos tiempos de crisis.
La belleza y el garbo de la actriz Ava Gardner sirvió de referencia para recrear la elegancia exquisita de los años 40. Bajo esta estela surgieron blusas de seda, faldas lápiz, vestidos ceñidos hasta la rodilla y otras prendas que se encargaron de dibujar la silueta femenina.
De la mano de Balenciaga y Balmain, el punk se impuso en el guardarropa femenino enriquecido con una buena dosis de lujo. Iconos tan rebeldes como el cuero negro y las míticas botas Dr. Martens dulcificaron esta estética para vestir a la mujer como una auténtica dama.
El estilo desenfadado de Twiggy y la sensualidad de Brigitte Bardot fueron los referentes para revivir la minifalda, el vestido recto y las botas hasta la rodilla.
Las flores, pétalos y coquetos buqués se prendieron en fabulosos vestidos con escotes para rendir un colorista y elegante homenaje al verano.
El tradicional código de rayas marinero en blanco y azul marino se reinventó con divertidas rayas y arriesgados colores neón.
Al mismo tiempo, los diseñadores recurrieron a las lentejuelas y a metalizados para los minivestidos y chaquetas entalladas en los trajes de noche.