En estos días es frecuente oír hablar sobre las llamadas ‘dietas de desintoxicación’ como una alternativa para limpiar al cuerpo de toxinas. Hay quienes también las utilizan, erróneamente, como una forma de perder grasa y así bajar de peso.
Lo cierto es que no son adecuadas para adelgazar y, en el caso de hacerla con el fin de expulsar toxinas, un organismo saludable debería realizar esto de forma natural.
Sin embargo, someterse a esta dieta sí es apropiado para estimular al organismo a que asimile mejor los alimentos tras una ingesta excesiva de comida y bebida.
La detox , como también se la conoce, busca eliminar, por un periodo muy corto de tiempo, el consumo de ‘comida chatarra’, productos muy procesados, altos en azúcar, grasa, alcohol y cafeína, explica la nutricionistas Kathryn von Saalfeld, de la Clínica de Nutrición von Saalfeld.
Una forma más saludable de hacerlas es ingiriendo alimentos “más limpios”, como se les ha denominado a un grupo que contiene propiedades purificadoras sobre el organismo. Entre ellos, frutas, vegetales, yogur liviano, agua y sustancias bajas en calorías y grasas.

Pan integral. Es alto en fibra, lo que propicia una mejor digestión.
Cereales. Contienen minerales como hierro, cobre, zinc, magnesio y fósforo.
Avena. Previene y reduce los altos niveles de colesterol.
Naranja. Favorece la eliminación de residuos tóxicos.
Limón. Este fruto es alto en antioxidantes.
Sandía. Tiene un efecto antioxidante, hidrata y remineraliza.
Contraindicaciones. La detox puede traer efectos secundarios sobre la salud, al hacerla de forma prolongada, ya que podría provocar deshidratación, deficiencia de nutrientes y daño en el colon. Son más vulnerables a ella los niños, adolescentes, mujeres embarazadas y en lactancia, y personas que padecen del corazón y diabetes.
Por eso, solo se realizan por periodos cortos de tiempo (de 1 a 3 días).
Durante este lapso hay que tomar mucha agua, que ayuda a eliminar desechos, y comer frutas y vegetales frescos, como manzana, cítricos, sandía, jugos de zanahoria, apio, tomate, espinaca y remolacha. Todos ellos son altos en antioxidantes.
Entre lo que no se debe consumir están los alimentos altos en sal y azúcar, café, té y alcohol. Además, se debe moderar la ingesta de harinas, cereales y grasas.
Algo más: tras terminar la dieta, no hay que comerse en una sentada lo que se dejó de consumir en este periodo.