
A Melchor, Gaspar y Baltasar, los tres Reyes Magos que visitaron al Niño Jesús cuando nació para adorarlo, según cuenta Mateo en su Evangelio, -aunque el apóstol no los describe físicamente-, los reconocemos como dos hombres de piel blanca y uno de piel negra. ¿Cuán real es esta percepción?
Además, cada visitante llevó presentes a quien fueron a adorar: oro, incienso y mirra. Detalles especiales y significativos para un pequeño recién nacido. ¿Por qué llevaron estos presentes?
Veamos qué nos dice la historia sobre la apariencia de los Reyes Magos, así como el significado de los regalos que le dieron al Hijo de Dios.
¿Cómo eran los Reyes Magos?
“Se revistieron de sus ornamentos preciosos, poniéndose la tiara en la cabeza y portando su tesoro en las manos”, describe el Evangelio Árabe sobre la imagen de los Reyes Magos.

Según José Javier Azanza, doctor en Historia de la Universidad de Navarra, España, citado por CNN, en los inicios del cristianismo, los Reyes Magos eran representados como personas de una misma étnica. “Tenían el mismo tipo y vestían el característico traje persa: bonete frigio y estrechos pantalones con faldilla”, afirmó el experto.
A partir del siglo XII, con el objetivo de simbolizar la universalidad del cristianismo, el arte cristiano comenzó a dotar a los sabios de rasgos diferenciados asociados a Europa, Asia y África, como señaló CNN.
En el mosaico de la iglesia de San Apolinar el Nuevo, los tres personajes aparecen con capas y portando los regalos para Jesús. Sobre la cabeza de cada uno de ellos se lee su nombre.
Gaspar, el primero, tiene barba blanca; Melchor tiene un aspecto más joven y Baltasar, un hombre de mediana edad. Esto podría interpretarse como una representación de las tres edades del hombre.

Hasta el siglo XV, los Reyes Magos se diferenciaban principalmente por la edad, pero con la llegada del Renacimiento (siglos XV y XVI), Baltasar comenzó a ser representado con piel oscura, probablemente para manifestar que cada uno representaba un continente diferente: Europa, Asia y África.
El significado de los regalos de los Reyes Magos
El apóstol Mateo no especifica quién llevó cada regalo a Jesús, pero sí menciona que fueron oro, incienso y mirra.
El Evangelio Armenio narra cómo se presentaron estas ofrendas especiales y su significado:
“En primer término, se adelantó Gaspar, llevando nardo, cinamomo, canela, incienso y otras esencias olorosas y aromáticas, que esparcieron un perfume de inmortalidad en la gruta”.
“Después, Baltasar, abriendo el cofre de sus opulentos tesoros, sacó de él, para ofrendárselos al niño, oro, plata, piedras preciosas, perlas finas y zafiros de gran precio”.
“A su vez, Melchor presentó mirra, álora, muselina, púrpura y cintas de lino”.

El Evangelio Árabe describió los presentes de la siguiente manera: “He aquí uno de los dioses ha venido a anunciarnos su nacimiento para que vayamos a ofrecerle presentes y a adorarlo. Ante cuya revelación, todos, jefes, magistrados, capitanes, se levantaron y preguntaron a sus sacerdotes: ‘¿Qué presentes conviene que le llevemos?’ Y los sacerdotes contestaron: oro, incienso y mirra.
”Entonces tres reyes, hijos de los reyes de Persia, tomaron, como por una disposición misteriosa, uno tres libras de oro, otro tres libras de incienso y el tercero tres libras de mirra”.
Según un análisis publicado en la web catholic.net, el oro es un regalo reservado para los reyes, un metal precioso que simboliza la realeza y grandeza. El incienso, utilizado en las culturas hebrea y judía para ofrecerlo a Dios, es una prueba de la divinidad de Jesús. Por último, la mirra, empleada por los judíos para embalsamar cadáveres, simboliza que el Hijo de Dios era un ser humano de carne y hueso.
Desde su mención en el Evangelio de Mateo hasta las diversas interpretaciones de los textos apócrifos, la figura de los Reyes Magos ha evolucionado con el tiempo. Sin embargo, lo que permanece constante es su papel en el relato del nacimiento de Jesús, que continúa inspirando y siendo objeto de estudio y reflexión.
