Allá en La Tabla de Río Cuarto, el bochorno hacía sudar a chorros a Josué Arce y su padre; en una de las tantas jornadas en que juntos, como buena yunta, estaban atomizando las plantaciones de piña. Ya hacía más de un año que su papá lo guiaba, con las manos hechas un callo de las décadas de labrar la tierra; mientras, a su lado, Josué iba con una cabanga muy peculiar por dentro.
No lo decía, pero la herida seguía abierta en el alma. No se ponía rejego con la siembra y, de hecho, había seguido con orgullo el oficio heredado. Sin embargo, siempre tenía la espinita de ese talento para el canto, la cual se escondió entre la hierba mala de las burlas.
Él, con tan solo 18 años, ya había colgado el micrófono, después de haber recorrido como cantante infantil cuántos pueblos de la zona norte había. En ese mismo momento, Teletica anunció que recorrería el país buscando a las mejores voces aficionadas para su nuevo programa y algo estaba por cambiar.
Batalla de karaoke inició sus castings y, de inmediato, quienes sabían de los dotes de Josué pensaron en él. Arce no quiso soltar ni el atomizador para las piñas ni el silencio. Pero le insistieron y por fin decidió escapar de la celda de vergüenza a la que la presión social lo había encerrado.
“En el cole ya los chiquillos, cuando uno se subía a cantar, se reían. Como están en una etapa de inmadurez y en la que no apoyan, pues claro que eso psicológicamente a uno le afecta demasiado. Y yo me retiré; dije: ‘¿Ya para qué si se burlan, si no les gusta?’. Pero se me dio una oportunidad como esta, la tomé, creí en mí otra vez y se dio, gracias a Dios”, dijo Josué, quien este domingo 31 de mayo ganó el formato.

Su llegada al programa, meses atrás, también tuvo su sazón y le puso a prueba las ansias. Según cuenta el joven, él fue de los últimos, de una lista como de 60 karaokeros, que audicionó en Pital de San Carlos.
No obstante, afirma Josué, el equipo de la televisora quedó encantado y lo eligió como concursante. Finalmente había encontrado el apoyo y la validación que tanto quiso en su adolescencia y, de esa manera, el entusiasmo lo metió de lleno en el reto.
El público lo hizo ganador de la segunda gala y con su carisma se coronó en el primer lugar del novedoso concurso. Su participación en la velada final dio de qué hablar por varios momentos.
El primero ocurrió al ejecutar una interpretación como solista del tema Si te vas, de Los Hicsos, en el que se acercó a Keyla Sánchez y le dedicó su canto en una escena que sorprendió a la presentadora y fue aplaudida en el set.
“Ella me dio unas palabras de agradecimiento y me felicitó por lo que había hecho, por la presentación tan linda, y me agradeció por haberla tomado en cuenta y cantarle. Para nadie es un secreto que a todo el público le llamó mucho la atención y ver que es una presentadora tan increíble... fue un impacto demasiado lindo”, narró.

Luego, en su segunda incursión en el escenario, le tocó cantar a dueto con María José Castillo el tema Estoy enamorado. Más allá del resultado artístico, confiesa que llevará por siempre en el corazón tan significativa presentación, ya que representó poner fin a una semana difícil por padecimientos que afectaron su garganta.
“En la segunda canción me quedé afónico cantando, pero ella me agarró la mano antes de cantar y me dijo: ‘No te preocupes, aquí estoy para ayudarte en lo que necesites y, si te sentís mal, yo te voy a salvar’. Y creo que eso fue mi luz para terminar de cantar la canción. María José fue algo increíble, es una artista con un carisma y humildad inexplicables. Tengo demasiado que agradecerle”, expresó emocionado el joven artista alajuelense.
Arce considera que el carisma que logró proyectar, y que la propia María José le destacó en los ensayos, fueron las claves del éxito, sumado a que su trayectoria de niño “tocó corazones”.
Ahora, celebra feliz que la vida le haya permitido reencontrarse con su vocación. Además, está feliz por los ¢3 millones que ganó, los cuales quiere invertir sabiamente para ayudar a su padre e impulsar su carrera.
“En lo que nosotros trabajamos es muy importante saber invertir para luego cosechar. Y también quiero invertir en mí, en vestuario y otras cosas para poder presentarme en algunos lugares, cuando me llamen a cantar y poder seguir dando una bonita presentación”, aseveró el artista, quien también se forma como técnico en aires acondicionados.
Josué Arce hoy tiene claro que “no puede dejar botado” su talento. Por eso, ya pone a disposición su WhatsApp 8960-8802 para contrataciones. Desde las baladas de antaño hasta la música mexicana de moda, su repertorio está listo para dar rienda suelta a esa pasión a la que estuvo a punto de perderle la letra, pero que volvió a compás “karaokeando”.
