Hasta el pasado miércoles, la existencia de un túnel subterráneo que recorre el patio interior del edificio del Museo Nacional había sido una especie de leyenda urbana entre los expertos de varias disciplinas.
La aparición del túnel se produjo durante las excavaciones realizadas como parte de los trabajos de remodelación del inmueble, y sorprendió a arqueólogos, arquitectos e historiadores, quienes apenas esbozan sus hipótesis sobre las funciones de esta estructura subterránea.
Hay que recordar que el inmueble que hoy alberga al Museo Nacional tuvo un uso militar, pues ahí funcionó el Cuartel Bellavista durante la primera mitad del siglo XX. En 1950, dos años después de que se abolió el Ejército en Costa Rica, el Museo Nacional pasó a ocupar el edificio.
El arquitecto Ronald Quesada, coordinador del proyecto de remodelación, confirmó que la existencia del túnel era un asunto conocido; sin embargo, nunca se había logrado observar la estructura, a pesar de las muchas intervenciones realizadas en la edificación.
Para elaborar su propuesta de remodelación del edificio, Quesada estudió varios planos del Cuartel Bellavista.
“Uno de ellos fue dibujado por el arquitecto José María Barrantes en 1936, y en él aparece este túnel. Todavía es muy pronto para hablar de cifras exactas, pero se estima que el recorrido total de este túnel es de unos 300 metros en el espacio bajo el jardín interno del Museo”, dijo el experto.
De acuerdo con Quesada, se presume que hay más túneles, pero todos ellos fueron sellados, una vez que el Cuartel Bellavista dejó de operar. “Este túnel es un hallazgo arquitectónico muy valioso, ya que es el único ejemplo de arquitectura militar en San José”, afirmó.
Posibles usos. La directora del Departamento de Antropología e Historia del Museo Nacional, Myrna Rojas, confirmó el hallazgo de un pequeño recinto al lado del túnel, así como varios objetos que arrojan luz sobre el pasado del edificio.
Hasta el día de ayer se tenían contabilizados y clasificados siete “artefactos”, término antropológico con que se denomina a objetos enteros, fragmentos de estos o bien conjuntos de ambos.
“En el túnel hallamos dos botones de camisa, dos fragmentos de la culata de un rifle, un conjunto de casquillos y balas, y varios fragmentos de metal que aún no hemos identificado”, detalló el antropólogo Juan Vicente Guerrero.
En el recinto junto al túnel también se halló una chapa de botella y fragmentos de loza, lo que hace suponer a los antropólogos que ese pequeño espacio pudo haber funcionado como un puesto de control para vigilar el tránsito dentro del túnel. “Probablemente ahí estaba alguna persona que custodiaba los ingresos y salidas de gente en el túnel”, opinó Guerrero.
El antropólogo especula, incluso, que el pasadizo subterráneo pudo haber funcionado como túnel o como acueducto.
“Esta estructura tiene conexión con el torreón, lo cual indica un uso estratégico con fines militares, pero también conecta con los calabozos; entonces, también se pudo haber utilizado para la circulación y abastecimiento de agua entre varios otros puntos del cuartel”, señaló el antropólogo.
El especialista aseguró que es necesario completar las excavaciones para determinar el recorrido exacto del túnel, su longitud, su profundidad y las distintas conexiones. Los antropólogos construirán varias trincheras temporales con el fin de estudiar de cerca los túneles. “Estarán colocadas a lo largo del jardín para poder ver hacia dónde van los túneles y a qué profundidad están”, adelantó Myrna Rojas.
Elemento adicional. El arquitecto Ronald Quesada señaló que el hallazgo del túnel no interfiere con el proceso de remodelación. Dicho proyecto contempla la construcción de una rampa de acceso al Museo Nacional desde la plaza de la Democracia hasta el jardín principal. “El diseño del proyecto tomó en cuenta la existencia de este túnel y ahora fue hallado durante las excavaciones. Se considera un elemento más”, agregó Quesada.