San Ramón, Alajuela. Después de dos años de trabajos y una inversión de casi ¢200 millones, el templo parroquial de la ciudad de San Ramón muestra ahora una estructura más fuerte, además de mejoras en la pintura y la iluminación.
La iglesia tiene un área de 1.450 metros cuadrados y su edificio conserva el estilo gótico-romano.
La restauración comprendió las naves principales de la estructura, proceso que quedó pendiente luego de que, en 1990, se hicieron arreglos en parte de la cúpula y las torres.
“Lo más difícil fue el reforzamiento estructural de los muros para conservar los detalles arquitectónicos originales”, explicó Henry Alfaro, gerente de Industria Constructora del Poás, empresa responsable de los trabajos.
En esa etapa, añadió, hubo necesidad de elaborar moldes de fibra de vidrio de esos detalles para, después, volver a reconstruirlos exactamente iguales.
“Lo otro fue el piso: se mandó a hacer mosaico del mismo color”, explicó Alfaro.
Posteriormente, se realizó el análisis de colores de pintura interna, iluminación, limpieza de ventanas y lámparas centrales, restablecimiento de vitrales, paredes y pintura, así como luces nuevas.
“Se analizaron propuestas de colores que resaltaban decoraciones y tonos lisos, pero pintar de varios colores cargaba mucho el templo. Así que se decidió por una paleta de beige que contrastara con la iluminación”, agregó el gerente.
La pintura resalta los tapicheles y pedestales, y permite que los elementos arquitectónicos se luzcan sin necesidad de colores fuertes.
Signos litúrgicos. Otros de los detalles contemplados fue la construcción de una mesa de consagración y atriles en mármol.
Los diseños de estos elementos deben armonizar con el altar, tal y como lo prescribe la liturgia.
El gerente de la constructora comentó: “Fue un trabajo de donación de diseño. Se analizó qué era lo mejor y se aprovecharon elementos propios de la iglesia, como unas piletillas de mármol que fueron retomadas para parte del soporte”.
Piezas históricas. El proceso de restauración incluyó el viacrucis, una estructura elaborada en madera de pino, en 1930, por el artista alemán Ferdinando Stuflesser.
El restaurador Johnny López puntualizó que al viacrucis “se le realizó una limpieza muy profunda en la estructura de la madera. Hubo que rellenarlo con otros materiales reversibles ya que presentaba problemas de polilla”.
Con tal procedimiento, puntualizó, se procuraba rescatar el color original de esa obra.
El restaurador detalló que al viacrucis se le rasparon dos capas de madera. “Descubrimos que los detalles de los marcos, como las columnas y títulos, son laminados en oro”, indicó.
La obra de Stuflesser se caracteriza por tener errores de ortografía como “Jesús consuela las muyeres” los cuales se conservaron por ser una característica del autor.
Entretanto, las pinturas del templo debieron pasar por un proceso que consiste en poner material donde hay un hueco y luego aplicar las capas de color.
La iglesia parroquial fue consagrada a San Ramón en 1854.
Todas las estructuras provienen de Alemania y se trasladaron a San Ramón en carretas con bueyes desde Puntarenas.