El Teatro Ubú cambia: esa es su condición natural. Cambian sus miembros, sus obras y sus escenarios. Permanece la firme creencia de que el teatro es para discutir problemas sociales y para experimentar de todas las maneras posibles.
Esta semana, el grupo de teatro independiente cumple 25 años sobre las tablas, y su obra más exitosa, La mujer que cayó del cielo , llega a sus 15 años. Para celebrar, el Teatro Universitario lleva esta obra de vuelta a la escena.

Se realizarán solo t res funciones de La mujer que cayó del cielo . Serán el lunes 17, el martes 18 y el miércoles 19, a las 8 p. m. La entrada vale ¢4.000 en general y ¢3.000 para estudiantes.
María Bonilla, una de las fundadoras del grupo, protagoniza y dirige la obra. La acompañan los actores José Montero y Manuel Ruiz, así como el trabajo audiovisual de Ana Muñoz.
Trabajo. ¿Cómo ha sobrevivido Teatro Ubú por más de dos décadas? “En realidad, creo que la supervivencia del teatro en Costa Rica, es como un acto de coraje”, opina Bonilla. Según la actriz y directora, su cohesión está en la coincidencia en el pensamiento de los miembros.
“El teatro es ante todo un vehículo de debate de problemas nacionales y en eso estamos siempre de acuerdo, aunque con diferentes estilos y posiciones”, explica Bonilla. Por ello, también, han incluido con frecuencia artes audiovisuales, danza y fotografía en sus puestas en escena.
Otra de las ventajas del grupo es su apertura: sus miembros van y vienen, y participan en proyectos con otras agrupaciones. Con Ubú han trabajado figuras reconocidas del teatro costarricense como Carlos Salazar, Marianella Protti y José Pablo Umaña.
La mujer que cayó del cielo representa bien esta diversidad y unión de elementos. Ubú la ha presentado hasta ahora en 12 países, y sumará dos este año. La obra de Víctor Hugo Rascón Banda muestra a una mujer indígena que aparece en algún lugar de Estados Unidos, atrapada en una jaula.
“Es una obra muy conmovedora, porque la historia del personaje real es muy conmovedora; eso hace que llame la atención donde haya irrespeto e intolerancia a la diversidad”, considera Bonilla.
