Al revisar su perfil de Facebook, luego de un fin de semana de función en el teatro El Triciclo , la actriz Sofía Chaverri encontró en su bandeja de entrada una invitación de un desconocido para ir al cine o a tomar un café. Solo necesitó un clic para eliminarlo y luego siguió con otras cosas que le generaban más interés.
Ese es solo un ejemplo de algunas de las experiencias que ella, y otras actrices de las comedias costarricenses, enfrentan por el simple hecho de interpretar al personaje de la sexi, en varias de las puestas que nutren la cartelera teatral.
Esa misma experiencia se repite en muchos otros casos. También, las artistas se enfrentan a críticas de espectadores que confunden al personaje con la actriz, con lo que se ganan calificativos impronunciables.
Además, por su aspecto físico, algunos directores terminan llamándolas solo para personajes donde la ropa es poca, y suelen ser las responsables de que más de uno no cumpla el noveno mandamiento del Antiguo Testamento (no consentirás pensamientos ni deseos impuros).
Aunque confiesan que no hay nada de malo en ser la bonita del espectáculo, sí hay algunas cargas que vienen al aceptar dar vida a este tipo de personajes.
Con un entusiasmo contagioso, Kricia Carpio –quien interpreta a la liberal, trabajadora y sin tabúes Maricruz, en
Sin embargo, en más de alguna ocasión, alguien del público le grita “zorra”, aunque ella entiende que se refiere a su personaje.
“Todo ha sido muy bueno en la obra, a pesar del personaje. Normalmente, cuando escucho a la gente haciendo esos comentarios (fuera de las tablas), aclaro que una mujer de teatro no es tirada a la calle”, aseguró Carpio.
Eso no la intimida, menos cuando considera que hay otras mujeres que caminan con menos ropa por la avenida central.
Aunque Fallas está consciente de que su personaje es más que salir con poca ropa e intuir que algo le pasa a su novio, eso no evita que ella y otros colegas del medio la vean solo como la bonita del montaje.
“No sé si luego de Jacqueline será muy difícil que me den otro tipo de papel. Puede ser complicado, porque la gente lo identifica a uno con el personaje y se va creando la idea de que uno (la actriz) es el personaje. Espero que no me cueste”, afirmó la actriz y productora audiovisual.
Con un leve aire de pesar en su voz, Ericka Castro (Ana, en
Por eso, cuando le proponen ser parte de un montaje teatral, no le extraña que, nuevamente, se le encargue la tarea de interpretar este tipo de papeles.
“No creen que pueda hacer un personaje diferente. A veces, a uno lo encasillan, aunque se tenga talento para hacer otras cosas en el teatro. Pienso que puede ser por la edad”, explicó la actriz y estudiante de Inglés.
Por eso, prefiere no prestar oídos a las críticas destructivas; evita a quienes la juzgan por el vestuario con el que sale a escena, mientras atesora los comentarios de su familia y el apoyo de su novio cada vez que ella sale al escenario.
Sí, el personaje de la secretaria Vicky, en
Sí, también es cierto que ese personaje le coqueteaba de forma muy seductora a su jefe.
Pero a la actriz Sofía Chaverri no le preocupa, “ni un poco”, que la puedan encasillar en ese tipo de personajes ni tampoco se siente subestimada por tener que darle vida a una mujer tan atractiva y seductora como Vicky.
Incluso, afirma que ha demostrado tener la capacidad de darle vida a una ingenua campesina, a una periodista y hasta una espía, en otras comedias.
“Creo que he demostrado que tengo mucha versatilidad; Vicky fue el primero de este tipo (personaje sexi). A veces los compañeros (de trabajo) piensan que ser actriz es solo verse linda en el escenario, pero no aprecian el trabajo que hay detrás de una obra de teatro; en momentos así, sí siento que me subestiman y encasillan”, agregó Chaverri.
Para esta artista no se está cometiendo ningún pecado o se está haciendo algo malo solo por encarnar sobre las tablas a una mujer bonita, porque en la vida real hay muchas mujeres así y, además, muchas de ellas son muy inteligentes.
Ugalde afirmó a
Sin embargo, termina aceptando porque es “eso o quedarse sin trabajo”.
“Sé que haría un excelente trabajo en otros personajes, pero el encasillamiento se da porque esos son los personajes que hay disponibles. No hay una paleta de opciones, la gama es reducida”, afirmó Ugalde.
Rosibel Carvajal , actriz de la obra
Esta experiencia le permite afirmar que tanto su compañera de escena, Ericka Castro, como otras actrices que por ahora dan vida a estos personajes, sí tienen otras oportunidades en el teatro.
Además, considera que estas jovencitas no deben preocuparse tanto por las críticas alrededor de la vestimenta con la que salen a escena o lo que dicen de sus personajes, mientras se tenga claro los principios éticos.
“Como en cualquier otra profesión, todo está en los principios. Hace mucho tiempo, don Marcelo Gaete me dijo que actuara en su teatro, en una obra donde quedaba con el torso desnudo por un instante. Le dije: ‘no tengo trabajo, pero eso no lo voy a hacer’. Pensé que se me cerrarían las puertas, pero luego seguí encontrando trabajo”, recordó Carvajal.
Su largo recorrido sobre las tablas, le da la oportunidad de que ahora sea tanto su currículum como su trabajo, los que hablen por ella, aunque por muchos años la criticaron por solo caracterizar a la “linda tonta” de la obra.
Las actrices están de acuerdo en que este tipo de personajes va más allá de un simple estereotipo, ya que suelen aportar a la trama de un vodevil. “No creo que sea un cliché. Siento que mi papel es importante, no necesariamente debe ser una mujer bonita, pero sí debe ser interpretado por una actriz con buenas ideas”, agregó Ericka Castro.
Claro, ninguna de ellas es ingenua y de tontas no tienen ni un pelo. Por eso, reconocen que muchos de los varones que asisten a las obras, se dan un taquito de ojo con sus interpretaciones. Kricia Carpio mencionó que en una parte de
Es en esos momentos cuando algunos caballeros no pestañean. No obstante, ella tiene y siente todo el apoyo de su familia y de su esposo, porque saben que se trata de algo profesional.
Al final, ellas están seguras de que no es un pecado ser la sexi de la comedia; para muchas es algo temporal y esperan nuevas oportunidades para demostrar que tienen mucho más que ofrecer.