“La enfermedad, la locura y la muerte han sido los ángeles que rodearon mi cuna”, escribió Edvard Munch (1863-1944), 70 de cuyas litografías, a veces sobre un mismo tema, impresas por él en múltiples ejemplares, se muestran desde este fin de semana y hasta octubre.
Se puede seguir a través de una serie cronológica la evolución del pintor que altera, retoca, colorea a veces a mano una obra que imprime y reimprime años más tarde. Produjo alrededor de 700 impresiones durante su vida.
“Lo que impacta es la calidad de esos ejemplares. Todos esos trabajos provienen de la colección del museo y de dos colecciones privadas. Son, pues, obras que no se verán en otra parte. Hay ejemplares coloreados a mano que son únicos y tienen un gran valor”, explicó Elizabeth Prelinger, curadora y profesora de historia del arte en la Universidad de Georgetown.
No menos de ocho litografías de la célebre
El envío en 1892 de esta pintura a una exposición en Berlín impactó al público: la muestra fue clausurada. “La gente se escandalizó. Denunciaron que se trataba de pornografía, la exposición cerró sus puertas y Edvard Munch se hizo famoso, porque cualquier publicidad, incluso la mala, es buena publicidad”, afirmó Prelinger.
Una década más tarde, el pintor noruego participó en 1913 en la exposición internacional de arte moderno en Nueva York en el Armory Show, con el envío de una litografía edulcorada de su
Uno de esos ejemplares autocensurados se podrá ver en Washington: el marco y los espermatozoides desaparecieron, también el fantasma del feto. “No quería escandalizar al Estados Unidos puritano, entonces tapó el motivo del cuadro”, destacó la curadora.
El recuerdo de su infancia de la muerte de su madre y su hermana por tuberculosis, una internación en un hospital psiquiátrico, sus intensas historias de amor y su alcoholismo habitan las telas de este pintor simbolista, pero no han alterado su psiquismo, como en Vincent Van Gogh, dijo Prelinger.
Munch se formó , sobre todo, en París, donde descubrió las obras de Paul Gaugin y de Van Gogh. Vivió de su obra en Noruega hasta su muerte a los 81 años.