
Son parte de la sección de bronces o vientos-metal de una de las mejores orquestas del mundo: la Royal Concertgebouw Orchestra de Holanda; tienen más de diez años de existencia y en su visita a Costa Rica, el RCO Brass está dispuesto a mostrarles a los ticos lo que los hace diferentes de otros ensambles de cámara: su sonido.
En el Teatro Nacional demostrarán esta noche esa forma de tocar, que según el trompetista suizo Giuliano Sommerhalder, hace que 12 músicos toquen los pianísimos más suaves, como si fueran un solo músico, o los fortísimos más intensos, como si se tratara de toda una orquesta.
En su concierto interpretarán obras como la
Completan el repertorio
La selección de obras, según el director, será la mejor manera de entender y dejarse seducir por la manera en que estos 12 músicos tocan, con un balance ideal entre calidad interpretativa y un estilo sonoro ideal para un músico.
Varias de las obras se escribieron pensando en estos instrumentos de vientos, lo que aporta a la hora del resultado final del concierto. Un ejemplo es la obra de Gabrieli, que compuso en la Basílica de San Marco, en Venecia.
El director holandés comentó que la
“Todos tienen un gran poder para tocar con intensidad algo como
“Esta forma de tocar es algo que pocos ensambles ofrecen, pero en especial los sonidos más suaves, porque los instrumentos de metal suelen ser vistos como símbolo de fuerza, algo muy macho, pero también pueden ofrecer la suavidad de instrumentos de cuerdas; buscamos los colores de la música para servir a la composición”, agregó el trompetista suizo, en un fluido castellano que aprendió de su novia ecuatoriana.
El trabajo de los integrantes del ensamble se concentra con la orquesta, pero cuando hay tiempo siempre aprovechan para tocar como grupo de cámara. Lo usual es que toquen en su país, además que sean parte de importantes festivales de Europa.
Para Hans Alting, uno de los trompetistas con más experiencia en las filas del RCO Brass, lograr mantenerse como un ensamble sólido es una de las principales metas que lograron.
De igual forma recuerda con cariño la oportunidad que tuvieron de tocar junto a la sección de vientos-metal de las orquestas Sinfónica de Chicago y la Filarmónica de Nueva York.Alting no olvida que esos músicos fueron para él un ejemplo desde que era joven; creció escuchándolos y cuando finalmente toco con ellos, fue algo que nunca olvidará, algo clave en su carrera.
Sin embargo, eso no les genera presión extra. Alting reconoce que el mérito de estar en tan buen nivel se lo deben al director titular, incluso, desde esa designación ahora cada año tienen las puertas abiertas para dar un concierto en la sala de la Filarmónica de Berlín.
“No lo veo como presión, es lindo que alguien de afuera reconociera la calidad de la orquesta de manera tan clara, pero nunca vamos a decir que somos los mejores del mundo”, finalizó el trompetista.