
“Me pidieron que tomara una foto. Después me preguntaron cuál de los tres árboles que tenía al frente era más grande. Respondí que el del centro. Y tenía razón. Eso lo supe por el sonido del viento”, explicó Shirley Angulo, gestora de proyectos y facilitadora.
Angulo forma parte de un grupo personas que participaron en seis talleres a cargo del proyecto X-Comunicación Experimental. Los llamaron “laboratorios experienciales”, y los participantes exploraron la amplificación sensorial, los estados de alerta y lo eventos de la vida como fuentes para su discurso artístico.
“Los talleres se iniciaron en octubre y tuvieron una duración de tres horas”, comentó Alexander Arias, director del proyecto.
“Uno de ellos consistió en meter no videntes y videntes en un cuarto oscuro. En parejas debían tocarse la cara para más tarde hacer una escultura de esa persona. Pero los videntes no sabían que trataban con personas no videntes. El resultado es un montón de obras que remontan a esculturas precolombinas”, añadió.
Las obras. Esta exposición se exhibe en la Casa de la Cultura del Banco Popular en barrio Escalante. Hay una pared con fotografías que tomaron los no videntes dentro del Parque Simón Bolívar.
Hay ensamblaje, un proceso artístico en el cual se consigue la tridimensionalidad colocando diferentes objetos no artísticos muy próximos unos a otros.
También hay intaglios, una técnica en donde se crea una imagen por corte, tallado o grabado en una superficie plana.
“Si usted ve este intaglio verá que se parece a un león; bueno, esta pieza la hizo un chico no vidente que también tomó fotografías del Parque Simón Bolívar. Esa imagen la hizo de acuerdo a lo que recordaba cuando estuvo cerca del león”, explicó Arias.
En la muestra dialogan obras realizadas con técnicas de frotage, terracotas, intaglio, ensamble, dibujos sobre papel, dibujos con luz, paisaje sonoro, fotografía y video infrarrojo y fotografía digital.
Los nudos. Para Arias, en una sociedad dominada por la imagen, irónicamente parece no tener cabida la producción de obras plásticas dirigidas a personas carentes de sentido de la vista, y en el proceso de los talleres se sorprendía cada vez más de lo que los no videntes, pueden ver.
“Una de las participantes, –quien perdió la vista ya de adulta– en uno de los talleres utilizó una pieza de lana que comenzó poco a poco a deshilachar y a deshacerle los nudos. Cuando le pregunté que hacía, me respondió que esos nudos representan sus obstáculos, y cómo poco a poco debe resolverlos. Se te eriza la piel”, añadió. Para más información: 8916-6555.