Jorge Arturo Mora. 6 agosto
La escritora falleció a los 88 años. Foto: Don EMMERT / AFP
La escritora falleció a los 88 años. Foto: Don EMMERT / AFP

No hacía falta que Toni Morrison muriera para recordar su legado literario. La escritora estadounidense, desde que comenzó su escritura en los años 70, se convirtió en una referente de las proclamas por la igualdad de derechos y, cada tanto, se visita y analiza su obra con ímpetu.

Su muerte, acontecida este 5 de agosto debido a una breve enfermedad, es más bien una resurrección de los elogios que se le pueden realizar a una pluma que construyó 11 incomparables novelas que la cargaron de premios. Por su mirada frontal, elegante y a favor de la población afroamericana, la muerte de Morrison significa una de las pérdidas más dolorosas en el mundo de la literatura.

Sin ataduras
Además de ser novelista, Morrison escribió una obra de teatro, un libreto de ópera y tres libros de no ficción. Foto: Franck FIFE / AFP.
Además de ser novelista, Morrison escribió una obra de teatro, un libreto de ópera y tres libros de no ficción. Foto: Franck FIFE / AFP.

Lo interesante de revisitar la figura de Morrison es cómo, además de ser vista como una escritora de referencia, logró establecer la literatura como una forma de activismo político. Su interés se fijó en explorar el mundo desde la población negra, lo cual significaba diseccionar su propio catálogo de experiencias. Así dio pie a textos de crítica social sobre la restricción de derechos civiles a la población afroamericana inspirados en su propia historia.

Escribir sobre “la experiencia negra” deviene de su infancia en Lorain, Estados Unidos. Morrison, quien nació el 18 de febrero de 1931 con el nombre Chloe Ardelia Wofford, creció en una familia de clase trabajadora. En su familia fue conocida como la pequeña Toni, razón a la que le debe su nombre literario.

Su casa de crianza, ubicada en una pequeña colonia industrial en las afueras de la ciudad, fue el mejor insumo literario para comenzar una carrera literaria que para muchos parecía tardía.

La primera novela de Morrison, publicada a sus 40 años, se llamó Los ojos azules. La estadounidense, cuando estaba recién divorciada y debía lidiar con la crianza de dos niños pequeños, comenzó a escribir este texto casi que de forma catártica. Trabajaba a lápiz y de madrugada, pues durante el día trabajaba en una editorial.

“Al principio pensaba que escribía a esas horas por los niños, pero con el tiempo comprendí que me gusta. Escribo a lápiz y, luego paso, a ordenador los distintos trozos y voy corrigiendo”, contó hace 10 años al diario español El País al recordar sus inicios.

Con Los ojos azules, Morrison narra la historia de una niña negra que anhela tener los ojos del color de las muñecas que tienen las niñas blancas, lo cual está inspirado en sus recuerdos de infancia.

Casi todos los personajes de esta novela son negros y pobres, en un contexto anterior al ingreso de Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial. A diferencia de las historias sobre blancos pobres, como los “poor whites” que describe William Faulkner en su cuento Barn Burning y en su novela As I Lay Dying, los negros pobres son vistos como seres sin posibilidad de escalar socialmente. Si los pobres blancos la pasan mal al menos tienen el chance de sobrevivir por su color de piel, según Morrison.

Pecola, niña protagonista de la historia, crece en una familia compleja: su padre es un violento borracho y su madre está ausente tras pasar trabajando todo el día en una casa de blancos. Pecola termina siendo criada por tres prostitutas que viven en una recámara sobre su casa, aspecto con el cual Morrison profundiza su exploración sobre las poblaciones marginadas estadounidenses.

Es tan visceral la novela que, en un punto, asegura que la familia de Pecola vive en una casa marginal no solo por su pobreza y su color de piel, sino también “porque se creían feos”.

“Es así como esta novela es una poética y compleja investigación de los cuestionamientos raciales y personales, así como de los sentimientos sexuales", escribió en su momento la crítica Barbara Schultz.

Esta foto es del 2005, cuando Toni Morrison escuchaba al mexicano Carlos Monsiváis en la Universidad de Guadalajara. Foto: AP /Guillermo Arias.
Esta foto es del 2005, cuando Toni Morrison escuchaba al mexicano Carlos Monsiváis en la Universidad de Guadalajara. Foto: AP /Guillermo Arias.

Morrison nunca se amarró la lengua con respecto a su literatura. Revisar su obra es hablar sobre una autora con la melena suelta, sin contenciones para explicar cómo es la vida al margen del poder. Exponer que el mundo es tan segregacionista como en los años 40 fue un tópico que no dejó pasar por alto.

La canción de Salomón, tercera novela publicada en 1977, tuvo un rápido éxito. Este libro lleva al lector hasta los barrios de los suburbios de Michigan, donde se presenta un hostil ambiente marcado por un odio racial entre blancos y negros.

En esta novela, Morrison profundiza en el significado de buscar la identidad afroamericana. El protagonista de la historia es Lechero, un hombre que indaga en los orígenes de su familia en los años 70. En ese proceso, se muestra a Lechero como un hombre desinteresado en la política, pero irritado ante las muertes de blancos para “equilibrar” las muertes de negros pues conoce a una asociación denominada Los Siete Días, la cual cree que por cada asesinato de un negro se debe matar a un blanco escogido al azar. Este componente subvierte los tópicos de la literatura racial y ofrece un mundo de complejas decisiones donde ningún bando tiene la razón.

Además, aborda la vida personal de Lechero, que está marcada por su enamoramiento hacia su prima Agar, así como el sórdido pasado que provocó la separación de su padre y su tía.

“Morrison representa una cierta innovación conceptual plasmada en esta novela. Algunos, entre los que me incluyo, la consideramos su mejor obra, y en ella se conjugan una historia atractiva, la sátira más refinada, las leyendas africanas, y la influencia del realismo mágico. Todo como una gigantesca sinfonía sin estridencias”, escribió en el 2001 el crítico José Antonio Gurpegui sobre este libro, que de paso ganó el National Critics Awards en 1978.

Para 1987, Morrison publicó la que es considerada su obra capital: Beloved. Basta leer la dedicatoria del libro para que tener la piel erizada. “Este libro está dedicado a sesenta millones y más, a los africanos y a sus descendientes que murieron como resultado del comercio atlántico de esclavos”, se lee.

Esta dolorosa historia se centra en Sethe, esclava que escapa de las ataduras sociales que la oprimen. Ella logra llegar a Cincinnati, Ohio y, tras 28 días de libertad, la ley de esclavos fugitivos de 1850 provoca que se le busque.

Morrison reconoció que para escribir esta sufrida novela se inspiró en la historia de una esclava afroamericana que se llamó Margaret Garner, quien logró escaparse de la esclavitud en Kentucky.

Algunos de los pasajes de Beloved hablan por sí solos sobre la escalofriante experiencia de la esclavitud. “La lección que había aprendido en sesenta años de esclavitud y diez de libertad fue que en el mundo no había mala suerte sino blancos”. En otro momento de la novela también se lee: “si un negro tiene piernas debe usarlas. Si se queda sentado mucho tiempo, alguien se las ingeniará para atarlo”.

Con esta utilización de la literatura como documento histórico, Morrison se convirtió en bandera y refugio de la comunidad afroamericana. Beloved ganó el Pulitzer de 1988, fue catalogada por New York Times como el mejor libro de ficción entre 1981 y 2006, la historia se adaptó al cine por Jonathan Demme y se convirtió en su novela más vendida y leída.

A partir de allí, Morrison se ganó su destino: no solo sería una gran escritora, sino también una leyenda.

Letra y símbolo
En el 2012, el entonces presidente de los Estados Unidos Barack Obama condecoró a Morrison con la medalla de la libertad. Foto: Mandel NGAN / AFP.
En el 2012, el entonces presidente de los Estados Unidos Barack Obama condecoró a Morrison con la medalla de la libertad. Foto: Mandel NGAN / AFP.

Para diciembre de 1993, cuando fue galardonada con el Premio Nobel de Literatura, Toni Morrison dejó en claro el significado que le da a la literatura. Más allá de ver a las letras como expresión creadora de belleza –de la cual manejó sus códigos a gusto y placer–, miró en la escritura la manera de redimir a los oprimidos.

En su discurso de aceptación del Nobel, frente a la Academia de Estocolmo, Morrison expresó cómo la literatura dignifica la condición humana.

“El saqueo sistemático del lenguaje puede reconocerse por la tendencia de sus usuarios a renunciar a sus propiedades matizadas, complejas y de amenaza y subyugación. El lenguaje opresivo es aún más que representar violencia; es la violencia. Es aún más que representar los límites del conocimiento; limita el conocimiento", dijo en el discurso tras convertirse en la primera mujer negra en recibir este premio.

"No importa cómo se asume: si es el falso lenguaje de los medios sin sentido, si es el lenguaje orgulloso pero calcificado de la academia o si es el lenguaje de la ciencia impulsado por las mercancías; ya sea el lenguaje maligno de la ley sin ética, o el lenguaje diseñado para el distanciamiento de las minorías... Se oculta un saqueo racista en su mejilla literaria. Esta opresión debe ser rechazada, alterada y expuesta”, agregó.

Ya convertida en líder de opinión, años después no temió en señalar sus proclamas en torno a la política. Morrison apoyó la presidencia de Bill Clinton (incluso llegó a llamarlo “el primer presidente negro de los Estados Unidos”), celebró el gane de Barack Obama y más recientemente promovió el voto para Hillary Clinton.

De forma oral o escrita, Morrison dejó su legado. Hoy se llora por ella, así como ella lloró, desde la literatura, por los suyos.

Algunos de sus libros en Costa Rica

En Librería Andante puede encontrar Paraíso a ¢12.000, La canción de Salomón a ¢12.000, Una bendición a ¢9.000 y Los ojos azules a ¢9.000.

La Librería Internacional vende Beloved a ¢12.000, Amor a ¢7.900, Una bendición a ¢7.900, La canción de Salomón a ¢10.800 y La isla de los caballeros a ¢7.900.