17 julio, 2010
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Esta será la última vez, será su último encuentro furtivo. Al menos esa es la noticia que Ella (Jahel Palmero) le tratará de comunicar a Él (Bernardo Barquero), pero, posiblemente sea solo un capítulo más de su larga historia de amor.

Tal situación es parte de la obra C´est tout? (¿Esto es todo?), que se estrenó ayer en una pequeñísima sala de teatro (12 metros cuadrados), dentro de la Academia Éditus de las Artes, ubicada en barrio Escalante.

C´est tout? es, en esencia, una historia de amor y está basada en textos de la escritora francesa Marguerite Duras (1914-1996), como La música, El mal de la muerte, El amante y ¿Esto es todo?, entre otros,

Lo particular, como aseguró la actriz Jahel Palmero, es que se trata de una aventura donde sus protagonistas exponen sus heridas abiertas en el corazón dentro de una intimidad casi morbosa –la de la minisala–, ya que los asistentes están tan cerca de los actores que casi podrían escuchar sus latidos.

Argumento. En C´est tout?, Él y Ella se conocen desde niños, pero con el paso de los años la amistad se transforma en intimidad, romance, amor y una vida juntos.

No obstante, la vida, que da vueltas extrañas e inesperadas, los separa. Pasan algún tiempo alejados e, incluso, comienzan nuevas vidas con otras parejas; sin embargo, aquel viejo amor –o dolor–, que aún reside en sus memorias, los lleva a sostener encuentros ocasionales en un lugar conocido.

Luego de ver que están en un círculo vicioso de amor y de separación, Ella toma la iniciativa de decir adiós.

Para Berbardo Barquero (Él), los espectadores se identificarán plenamente con la C´est tout?, ya que el amor es algo básico para el ser humano y todos lo experimentan en alguna de sus facetas.

“El público se identificará porque vemos a una pareja con una conversación real, hablando de temas que, muy posiblemente, todos hemos tocado alguna vez con nuestras parejas”, agregó Palmero.

Espacio inusual. Para el grupo InterTEATRO, que presenta el montaje, tan importante es la temática abordada y la autora que los inspiró como el espacio donde se desarrolla.

Según la agrupación, existen varias razones para trabajar en un área reducida. Adolfo Albornoz, director del montaje, aseguró se trata de propuesta radical de teatro de cámara: algo minimalista e intimista para crear una experiencia inolvidable para el espectador.

La cercanía entre los actores y el público es tal que, en ocasiones, solo están separados por 10 centímetros. Esto obliga a los intérpretes a desarrollar una actuación que se aleja del histrionismo injustificado.

Palmero aseguró que la cercanía con los asistentes les exige naturalidad en la actuación. Para ella se trata de dejar de “hacer como” que interpretan a otras personas y “hacerlo” –interpretarlas– o no les creerán su actuación.

“Por la naturaleza del espectáculo tenía que ser representado en un espacio alternativo que surgiera una intimidad absoluta (...) De no haber sido la Academia Éditus habría sido la habitación de algún pequeño hotel o la esquina interior de algún café o bar”, comentó Jahel Palmero.

InterTEATRO busca hurgar en la conciencia, las emociones y el intelecto de los protagonistas, así como del público asistente.