Cuando Diana Taylor habla de performance en América, son muchos quienes desean escuchar qué tiene que decir, porque la directora de teatro y fundadora del Instituto Hemisférico de Performance y Política lleva más de dos décadas estudiando y compartiendo qué características tiene este comportamiento o acción en vivo, en todo el continente.
La semana anterior la mexicana, residente en los EE. UU., estuvo en el país en un encuentro anual del instituto, que en esta ocasión tocó a la Universidad Nacional (UNA) organizar. Además, compartió una charla en la que habló de memoria digital y performance.
David Korish, cofundador del grupo de teatro Abya Yala, explicó que una figura como Taylor es importante porque, de algún modo, revolucionó el campo de estudio del performance, con su visión hemisférica y sus planteamientos teóricos-prácticos, de la misma manera que Eugenio Barba y el Odín Teatret revolucionaron el estudio del trabajo del actor.
Por su parte, Anabelle Contreras, especialista de la UNA en performance, considera que Taylor es importante para las artes escénicas por su producción teórica, generada por el estudio del arte del performance a partir de fenómenos culturales. Igualmente, alude que Taylor se encargó de desarrollar una red de artistas, intelectuales y activistas en todo el continente..
Aprovechando su visita al país, Viva entrevistó a Taylor para hablar del tema que la apasiona, a continuación un extracto de una amena conversación.
En Costa Rica hablamos de performance y lo asociamos a una acción artística en vivo. ¿Estamos entendiendo correctamente qué es el performance?
Creo que no, es un concepto que se comparte en muchas partes de América, pero es una forma un poco estrecha de entender el término. Yo diría que el performance es una forma de entender el comportamiento o acción en vivo.
¿Qué es el performance?
Para mí, una manifestación en la calle es un performance, un rito es un performance, porque comparten característica: toman lugar en un espacio determinado, delimitado y un poco apartado de la vida cotidiana, como una misa; tienen sus espacios particulares, tienen un principio y final, puede ser artístico, social o un ritual.
“Son acciones que en cierto sentido pueden ser convencionales, aunque un performance puede tratar de romper todas las convenciones, como en el performance artístico”.
Entonces, ¿hay performance no artísticos?
Hay performance artísticos, sociales, económicos; la bolsa de valores, cuando sube y baja, es un performance nacional, la gente se desespera.
“O se puede hablar de performance sexual, de computadoras, de carros; tiene muchos significados, lo importante para mi es que todos esos significados se unen”.
¿Para qué sirve el performance a la sociedad?
Creo que es una parte fundamental, porque es en vivo, pasa por los cuerpos, lo que nosotros hacemos son performance. Eso es la base de la sociedad, no es algo aparte de la sociedad.
“Por eso un matrimonio es un performance, donde esta la gente que asiste a la ceremonia está el sacerdote con su rol, todo eso es comportamiento convencional, tiene que existir todo eso para que (el ritual) se considere un matrimonio”.
¿A cuáles conclusiones llegó luego de tantos años estudiando el performance artístico?
Una cosa muy interesante del performance en Latinoamérica: es que siempre tiene una dimensión política, siempre es una intervención en un espacio público, donde hay cosas que no se aceptan.
“El performance es muy importante en América Latina y en cierto sentido es un modelo para el resto del mundo”.
¿De qué forma logra que todo ese conocimiento aprendido llegue a la gente, artistas, ciudadanos?
Por una parte, publico mucho (libros), pero además en 1998 comencé el Instituto Hemisférico de Performance y Política, donde reunimos a académicos, artistas y activistas que se preocupan por los mismos temas, desde perspectivas muy diferentes, pero con las mismas preguntas.
¿Deberían los creadores de teatro y danza ver el performance como algo ajeno a sus disciplinas?
Creo que el performance es fundamental para esas artes, yo diría que el marco más amplio es el performance y dentro de ese marco tenemos danza, teatro, etc. Cómo se mueve el cuerpo, qué significa cuando el cuerpo esta totalmente quieto en escena, y qué tiene que ver el movimiento de mi cuerpo con movimientos políticos(...) como transmiten a través de sus cuerpos a los espectadores es fundamental para estos campos (hablando de la danza o el teatro).
¿Por qué estudiando tanto del performance, no es una desarrolladora de performance?
Yo comencé dirigiendo teatro, entonces es ahí cuando me di cuenta que hacía falta esta otra reflexión, porque como directora teatral yo sabía cómo manejar la vista del espectador(...) se me hizo tan fundamental, que cuando aprendí a hacerlo en teatro, me dije: ‘ eso se hace en la vida cotidiana’. Es ahí cuando pase de dirigir teatro a meterme a hablar con madres de Plaza de Mayo, fue esa mi dirección, no la opuesta.
En su visita compartió la charla Memorias digitales, ¿qué tiene qué ver eso con el performance?
Para mí la siguiente barrera (del performance) fue lo digital, pasamos mucho tiempo en la zona digital o virtual. Por ejemplo, se puede hacer un performance digital, se puede hacer en vivo, qué significa en vivo cuando estamos viviendo en una parte digital. Ese es mí nuevo proyecto, mi nuevo libro.