Cultura

Para el artista Roberto Guerrero, no hay más vergüenza que la ajena

Roberto Guerrero. Un repaso de su obra cuestiona la rigidez de la masculinidad y hace, de su identidad, potente arma

Redacción

En una de las instalaciones que Roberto Guerrero expone en la sala principal del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo , un coro de secretos ensordece como solo puede hacerlo la vergüenza ajena.

“Yo soy hetero, pero me causa mucho morbo sobármela con un compa, y si es posible que el compañero me la ‘jale’, mucho mejor. ¿Solo a mí me pasa eso?”, se lee en uno de tantos almohadones que revientan un armario.

#Historiasdecloset reúne confesiones como estas, recopiladas en un foro de Internet. En conjunto, pintan una insolente mueca a la hipocresía de nuestra sociedad. Es divertida; es un golpe.

Es una exposición en un museo, pero da ganas de jugar. Palabras, imágenes y sonidos entretejen una historia personal de Guerrero, que sin timidez convierte la autoafirmación de su identidad en un arma potente y descarada. Para el espectador, el recorrido es un descubrimiento de suposiciones incómodas y trampas del pensamiento. Guerrero no quiere dejar a nadie cómodo.

Vergüenza ajena repasa el trabajo de Guerrero y abarca unos 15 años de obras. Reúne fotografías, instalaciones, fotomontajes y videos que cuestionan lo que entendemos como “masculino” e irradian la insolencia propia de una identidad rebelde.

Para Guerrero, nacido en 1978, leer reflexiones sobre la sexualidad y la identidad, como la teoría queer, nutrió las piezas que empezaba a crear. “De la gran variedad de discursos de la teoría queer que se complementan, se contestan, se contradicen y se apoyan, me gustó todo lo que tenía que ver con la construcción de la vergüenza gay desde la heteronormatividad”, explica el artista.

“Tal vez como sufrí bullying desde antes que existiera esa categoría, por representar un tipo de masculinidad más femenina, fue muy interesante encontrar y revisar mis propios procesos a la luz de esas ideas y de esos planteamientos filosóficos y sociológicos”, examina Guerrero.

La exposición estará abierta hasta el 5 de setiembre. Acompañada de la punzante mirada de Óscar Figueroa a la historia ferrocarrilera –la otra gran exhibición en el museo– es espejo turbio de Costa Rica en pleno cambio.

Rosado furia. Una pregunta clavada en la primera pared que ve el visitante al ingresar a la sala reta y confunde. ¿Por qué sos tan loca? , duda formada con cuchillos de cocina , asalta a la vista con la primera duda sembrada. ¿Qué pensamos cuando decimos “hombre”? ¿Qué significa “loca”?

Guerrero explica que la apertura de la muestra recopila obras que, en retrospectiva, empezaban a atacar el tema de la masculinidad y la norma desde antes de que su reflexión madurase en ese sentido. “La primera parte de esta exposición tiene que ver con la política, con la violencia y con una revisión de mí mismo en esa época (2000-2003)”, detalla.

En una serie de fotografías, se combinan la iconografía religiosa y objetos de la cultura popular, reminiscencias de la infancia de Guerrero. Él aparece borroso tras las llamas, entre el Corazón de Jesús y la Virgen del Carmen, como ángel caído en los barrios del sur.

“Estas obras, en las que se supone que yo expresaba el tema de la pasión, ahora las leo desde otra perspectiva. Las leo como una especie de penitencia, como una lucha con uno mismo. Hay una especie de ángel caído, de un ánima sola, penitente; tal vez sea porque, sin tenerlo tan claro en ese momento, estaba trabajando en el tema de la autoaceptación, del castigo y toda esa conflictividad interna”, reflexiona el artista.

En el texto curatorial, María José Chavarría (del MADC) explica cómo “el brillo, la escarcha y la fantasía de la estética camp ” seducen y crean contrastes entre lo masculino e identidades como la gay; entre lo feo y lo bello; lo auténtico y lo teatral. Es un diálogo que genera un reflejo particular en cada persona, surgido de su experiencia, preciso y penetrante como la mirada de Guerrero.

“Todas esas cosas las estudio ahí: un autorretrato, que es de mi propia espalda, está siendo acuchillado”, dice de otra obra. La violencia representada en las primeras piezas se extiende a través de las distintas categorías utilizadas para explicar esta identidad, como la “sodomía” (palabra de origen religioso) y “homosexualidad” (de origen médico).

Como eco reciente de las repercusiones de tales conceptos, Guerrero exhibe la intervención del libro Dios perdona al homosexual, presentado en la Asamblea Legislativa por el exdiputado evangélico Justo Orozco, enmarcado por documentos legales sobre el tema.

Explosivo. En el video Tránsito rápido y suave hacia el otro equipo , docenas de soldaditos de plástico son sumergidos en escarcha púrpura y, con gran escándalo, destrozan lo que se espera de los guerreros. Al frente, en otra pieza, desbancan al poder en una silla quebrada y rodean al último soldado sin armadura rosa.

Guerrero había mostrado ese tipo de juegos en obras como la serie de portadas de revistas como Sports Illustrated y Men’s Health transformadas en aparadores de la “loca”. Junto a ellas, los implementos deportivos bañados de lentejuelas neutralizan ese intocable reducto del hombre tico: el futbol.

“Hago estas obras desde mi perspectiva, desde mi subjetividad”, aclara. “Trato el tema de la subjetividad gay desde el tamiz personal, aunque evidentemente se desborda hacia lo colectivo. Entiendo que mucha gente puede identificarse y otra no, dentro de la misma comunidad gay, y que incluso pueda sentirse agredida. Así como la heteronormatividad puede sentirse agredida, los espacios de la diversidad también”, opina.

¿Por qué esa pregunta-insulto ¿Por qué sos tan loca? la profieren también hombres gais? “Siendo gay o no, creo que uno no puede sustraerse del todo a nivel inconsciente de las estructuras de la cultura”, explica Guerrero.

Este tipo de imágenes, como el falo gigante construido con cuentas de cristal que pende sobre la sala, provocan e inquietan, especialmente al lado de la iconograf ía religiosa herida.

Esa táctica de arrasar con todo es lo que fortalece la muestra de Guerrero. Piezas como los almohadones de #Historiasdecloset invitan a lecturas complejas tras el puñetazo inicial. Esta recopilación de frases de “machos” heterosexuales que confiesan anónimamente sus deslices eróticos, choca por sí sola, con su lenguaje soez que parece el último pataleo de la “hombría” grosera, antes de claudicar ante la fuerza omnipotente del cuerpo mismo.

“Para mí el arte ha sido una especie sanación personal de un montón de heridas”, admite Guerrero. “Todo lo que está pasando en la sociedad ha permitido que una muestra como esta se llegue a hacer. Para mí, es un momento muy interesante, y es importante seguir diciendo lo que uno piensa”, considera.

Para decir lo que piensa, Guerrero mezcla infinidad de referencia artísticas que disfrutará un omnívoro de la cultura. Una de las piezas es un collage rimbombante con un ángel en el centro, rodeado de angelicales divas del cine y la música, disparando las estrellas de Linda Carter. Ídolo de cartón, rodeado de imágenes bélicas, triunfo de la alegría, iniciará la serie Arqueolocalogía .

Al fondo de la exposición, finalmente se responde la pregunta clave. En letras floridas, pétalos de tela, con el colorido propio de una fiesta, resumen del recorrido: “¿Por qué sos tan loca?”

–Porque me da la gana .

.....

Vergüenza ajena se exhibirá hasta el 5 de setiembre en la Sala 1 del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo. El museo se encuentra en el Centro Nacional de Cultura (Antigua Fanal), al costado oeste de la Biblioteca Nacional en San José. Teléfonos 2257-7202 y 2222-3489.

Fernando Chaves Espinach

Fernando Chaves Espinach

Editor de innovación en La Nación. Productor audiovisual y periodista graduado por la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre literatura, artes visuales, cine y música.