
¿ Por qué decir “mente obtusa” al referirse a personas de pensamiento estrecho, si en el mundo de las matemáticas se llama obtuso al ángulo de más de 90° y menos de 180°? Haciendo la comparación con los ángulos internos de un triángulo, ¿no sería más correcto decir “gentes de mente aguda o mente estrecha”?
Obtuso proviene del latín obtundere , que significa golpear y achatar . Según Corominas, se utilizó en castellano desde 1444 con el significado de no agudo . Una mente obtusa es, entonces, una mente chata , que no penetra; lo contrario, precisamente, de una mente aguda , que penetra. Viéndolo así, no siento contradicción con la nomenclatura geométrica.
La gran crisis financiera de estos días ha traído a la luz una gran confusión entre los conceptos de avaricia y codicia . Así, es muy común leer que la avaricia de los líderes financieros ha sido la causa del desastre. Me llama mucho la atención pues, a mi entender, se está confundiendo avaricia y codicia. La avaricia practicada en gran estilo puede provocar también crisis pero de otra naturaleza; algo así como que la gente no quiera gastar su dinero y lo guarde celosamente. Pero lo que sucedió tiene que ver más con codicia, ese afán de las personas de hacerse siempre más y más ricos y entonces están dispuestos a arriesgarlo todo para obtener una riqueza mayor.
Avaricia . f. Afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas. ( DRAE ).
Codicia. f. Afán excesivo de riquezas. ( DRAE ).
Según la RAE, la codicia es un concepto más amplio (afán excesivo de riquezas; o, como dice el catecismo, apetito desordenado de riquezas). La avaricia es un tipo de codicia pues indica la finalidad del afán de riquezas: atesorarlas. Habría, a mi juicio, entre codicia y avaricia, una relación de género a especie.
Creo que en la práctica se identifican ambos conceptos, aun en autores connotados. De hecho, por ejemplo, hay un dicho clásico: “La avaricia rompe el saco”, que aparece con frecuencia como “La codicia rompe el saco” (nunca el disparate que he escuchado por aquí de que “La confianza rompe el saco”).