La artista costarricense Nuria Díaz González (1980) llena una galería con vacíos mediante su más reciente exposición Mandala .
La muestra se inauguró el pasado martes en la sala Skagit Valley College Art Gallery, en la ciudad estadounidense de Mount Vernon, en el estado de Washington.
Díaz ofrece una reflexión sobre el concepto budista del vacío por medio de una gran instalación elaborada con cordeles de los cuales penden telas teñidas con la técnica oriental del batik.
Las impresiones, que cuelgan a distintas alturas, muestran figuras humanas en actitudes de reflexión, angustia o caída libre.
El director de la galería de la universidad Greg Tate destacó la gran comprensión que tiene la artista sobre las figuras humanas.
“Ellas son eróticas y provocativas en la estructura muscular”, dijo el galerista al periódico Skagit Valley Herald .
La artista visitó por primera vez Mont Vernon para aprender inglés. Sin embargo, aprovechó su estancia para proponer este proyecto en la universidad.
Tiempos difíciles. Díaz señaló que Mandala surgió por la necesidad de expresar su “contemplación impotente ante un año lleno de sufrimiento, desastres y crisis”.
La autora expresa que, mediante el arte, hay una especie de liberación simbólica “del dolor, el miedo, la pérdida y la muerte por medio del reconocimiento de nuestra propia fuerza y naturaleza interior”.
Díaz hizo su exposición pensando en la metáfora del laberinto como referencia a la vida.
Esta sensación la transmite al espectador mediante un recorrido a través de un espacio atravesado por los cordeles y las telas teñidas con la técnica del batik, que consiste en la aplicación de capas de cera sobre las partes que no se desea teñir. De esta manera, los colorantes se fijan en las partes que están libres de cera.