A la artista costarricense Lucía Madriz le preocupa la desconexión que existe entre los seres humanos y un ambiente natural, cada vez más deteriorado.
Su más reciente exposición, titulada “Axis” (Ejes), propone una revisión de la actitud del individuo ante su entorno natural cercano. La muestra se exhibe en la Sala I del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo, ubicado en el Cenac (Antigua Fanal).
Según explicó la artista, todas sus obras se definen a partir del espacio físico en que se ubican. “Las grandes columnas de madera de esta sala son para mí como árboles altos y funcionan muy bien para dar ambientación a esta muestra que trata sobre la naturaleza”, expresó Madriz.
La artista aclaró que su exposición plantea un enfoque sobre el tema ambiental alejado de cualquier discurso político, educacional o publicitario.
“Lo que me interesa es que las personas vivan una experiencia al enfrentarse con la obra y se identifiquen con ellas”, explicó Madriz. La exhibición explora la desconexión que los seres humanos han creado con la naturaleza al vivir en la ciudad.
A la artista le preocupan las actitudes tan negativas que tienen las personas con los escasos elementos naturales que todavía sobreviven en las urbes. “Vivimos separados de la naturaleza entre cemento, asfalto y plástico y desconectados de los procesos naturales de nuestros cuerpos y nuestro ambiente”, dijo Madriz
Natura presente. Las tres instalaciones que componen la muestra fueron realizadas en el mismo sitio de exhibición a partir de materiales procedentes de la naturaleza.
La artista aseguró que son las mismas obras las que le sugieren cuáles materiales utilizar. Paisaje es una pieza elaborada a partir de tierra y troncos y muestra escenario oscuro y desolado.
“Es una reflexión sobre el tipo de paisaje que queremos, la violencia que ejercemos sobre la naturaleza y las consecuencias que sufrimos a partir de estos comportamientos”, explicó Madriz, quien también trabaja con videos.
La instalación Aquí es una especie de alfombra circular hecha con piedras y frijoles que forman la leyenda: “ cielo, tierra, infierno”. “Creo que es asunto nuestro decidir dónde vivimos y qué hacemos en cada momento y cada espacio que nos pertenece”, agregó Madriz. La tercera instalación, Espejo , es un círculo de agua rodeado por zacate y evoca aquellas infancias felices que tuvieron muchos niños cuando todavía podían jugar rodeados por la naturaleza.