Si usted viste prendas color amarillo en Año Nuevo, evita caminar bajo una escalera, juega los números de la lotería de fechas especiales o evade a un gato negro que se le cruza en el camino, probablemente tiene algo de agüizotero.
Convencido de que un buen número de personas cree en los agüizotes, pero lo niega en público, el folclorista y cantautor Dionisio Cabal se dio a la tarea de investigar el origen, el significado y el uso de estas creencias populares tan arraigadas entre los ticos.
En su libro Los Agüizotes: raíces mágicas de Costarrica , Cabal analiza la influencia de los rasgos culturales europeos, africanos e indígenas en la construcción de estas prácticas populares ejecutadas para “asegurarse” la buena suerte.
“Las tradiciones mágicas de los costarricenses están contenidas en las leyendas y en los agüizotes y estos tienen la particularidad de ser vivenciales pues acompañan la cotidianidad e inciden en ella”, explica el autor.
Cabal defiende la tesis de que, a pesar de que los agüizotes han sido desacreditados por la ciencia, la filosofía y la religión como creencias sin fundamento, su popularidad es bien extendida entre la población costarricense, sin importar la zona geográfica o la condición social o económica.
“Se condena a las supersticiones, pero solo de la boca para afuera, porque generaciones enteras de gobernantes, científicos, filósofos y teólogos siguen transmitiendo de generación en generación la idea de que ‘no hay que creer, ni dejar de creer’”, agrega Cabal.
En ‘Tiquicia’. Animales, plantas, alimentos, objetos cotidianos, accesorios, números, criaturas fantásticas y santos son utilizados frecuentemente como aliados para atraer la fortuna y alejar el mal.
Uno de los agüizotes más observados en los hogares ticos son las famosas “nigüentas” , muñecas con la figura de una niña desnuda que se escarba el dedo gordo del pie. “Son muchos los hogares y los negocios ticos que colocan La Nigüenta para alejar las malas vibraciones y asegurarse la protección. Es el amuleto de buena suerte por excelencia y las prácticas alrededor de La Nigüenta son características de Costa Rica”, dice el autor.
Y la lista es tan variada como divertida. “La muchacha soltera a la que le barren los pies, no llegará al matrimonio; no hay que matar a las arañas porque traen buena suerte, y hay que pintar la casa de rojo y amarillo para la salud”, señala.