Cuatro fotógrafos españoles, expertos en capturar imágenes de la naturaleza, se dejaron cautivar por los vistosos colores, las sugestivas formas y las ricas texturas de la flora y fauna costarricenses.
La exposición “Costa Rica: objetivo pura vida”, que se exhibe en el Museo Calderón Guardia, muestra nuestras riquezas naturales, vistas a través de la mirada de cuatro artistas españoles.
Por invitación de la Consejería Cultural de la Embajada de España en Costa Rica, los fotógrafos Eduardo Blanco, Cristóbal Serrano, José Benito Ruiz e Isabel Díez pasaron diez días en el país y capturaron con su lente las imágenes más seductoras para sus ojos.
Maravillas gratuitas. Colibríes, mariposas, ranitas rojas y verdes, sapos, perezosos, gusanos y arañas son algunos de los animales que protagonizan las fotografías de estos artistas.
“Creo que la riqueza natural de Costa Rica ofrece las fotografías gratuitamente y nos corresponde a los artistas encontrar el momento, el lugar y las condiciones adecuadas para atrapar esas imágenes y explotar al máximo su belleza”, opinó Cristóbal Serrano, uno de los fotógrafos participantes.
Serrano y su colega José Benito Ruiz ponen en primer plano a aquellos animales que no son fácilmente visibles por su minúsculo tamaño o por su habilidad de camuflarse entre la vegetación.
Un cuidadoso trabajo de iluminación y composición permite al espectador observar hasta el mínimo detalle, como si las cámaras fueran microscopios.
Los ojos, las patas y las antenas de los insectos, las texturas carnosas de algunas plantas y los contrastes de los colores presentes en la naturaleza son producto de un meticuloso trabajo técnico.
“El fotógrafo especializado en naturaleza no debe manipular la imagen una vez realizada, pero sí puede preparar todos los detalles antes de la foto”, explicó Serrano.
Según el artista, su trabajo refleja un juego con la luz natural y un poco de luz artificial para lograr el protagonismo de los animales en su entorno natural.
Por otro lado, las imágenes de Isabel Díez –también bióloga– rescatan majestuosos escenarios en varias zonas del país.
“Alcancé mi objetivo inicial de fotografiar el rostro salvaje de las playas, los gigantes de los bosques, el cromatismo de los ríos y el pulso de los volcanes”, escribió la fotógrafa en el catálogo que acompaña a la muestra.
Una de las imágenes más impresionantes es el encuentro entre los ríos Sucio y Hondura en el Parque Nacional Braulio Carrillo.
La propuesta de Eduardo Blanco es poética y realista al mismo tiempo y, además, incluye la presencia humana que está inevitablemente ligada a la naturaleza.
Según dijo el consejero cultural de la Embajada de España, Miguel Albero, este proyecto no pretende ser una colección de tarjetas postales o una guía turística.
“Los fotógrafos tuvieron total libertad de retratar lo que ellos quisieran , sin límites ni imposiciones”, comentó Albero.
La muestra contó con el apoyo del Instituto Costarricense de Biodiversidad, que identificó las especies en las fotografías.
La muestra se exhibe hasta el 27 de junio en el Museo Calderón Guardia, ubicado en barrio Escalante, 100 este y 100 norte de la iglesia Santa Teresita.