Doriam Díaz. 26 julio, 2007
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Una exposición en la Galería Nacional del Centro Costarricense de Ciencia y Cultura (Museo de los Niños) descubre ante los espectadores la obra artística de una vida excepcional: la de sor María de la Salette.

Ella es religiosa en El Buen Pastor, educadora, periodista, poetisa y música que desarrolló una destacada obra plástica en las décadas de los años 50, 60 y 70. De hecho, a esta alumna de Francisco Paco Amighetti y Margarita Bertheau se le considera parte del grupo de pioneros que desarrolló el arte abstracto en Costa Rica.

Actualmente Sor María de la Salette tiene 82 años, se encuentra en silla de ruedas y tiene varios años de no poder pintar.

Ante esto la Galería Nacional decidió hacer una exposición para mostrar su obra y rendirle un homenaje recordándole al país la veta artística de la religiosa.

La muestra reúne 32 obras de la artista, entre óleos, dibujos y monotipias (grabados).

Un recorrido por la muestra. Por supuesto, predominan las obras abstractas, esas en que la mancha, la composición, e incluso el color son los que provocan las sensaciones en el espectador.

Se observa, por ejemplo, una bella serie de grabados que llevan títulos ligados a obras de Jacques Offenbach, Maurice Ravel, Ludwig van Beethoven y Robert Schumann.

Aunque sin marco, tres óleos muestran su enorme fuerza. Entre ellos se destaca el dramatismo de Homenaje a Kennedy (1964).

Este cuadro fue pintado por la artista en Estados Unidos tras quedar impactada por el homicidio de aquel presidente de Estados Unidos y muestra unas manchas rojas que remiten a los impactos de bala que recibió Kennedy.

Junto al anterior se ve Infante (1965), pieza cargada de dulzura y enigma.

Además de la obra abstracta, se exponen 11 dibujos que presentan rostros de niños. Lo curioso es que cada obra lleva el nombre de pequeño y un calificativo; por ejemplo, están “Rosario, la orgullosa” y “Rodrigo, el independiente”.

Las creaciones de sor María de la Salette están acompañadas por una pequeña biografía de esta artista, poemas en inglés y en español publicados por ella, así como fotocopias de algunas noticias que aparecieron sobre ella en el pasado.

Algo desconocido. El trabajo y nombre de la artista son bastante desconocidos en el país. ¿Las razones? A ella nunca le gustó figurar y desde 1949 está en el convento de las hermanas del Buen Pastor.

Aun así, ella realizó gran cantidad de exposiciones individuales en países como Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Ecuador, México, Colombia y Brasil. Asimismo, participó en exhibiciones colectivas en Argentina, Holanda, Estados Unidos, Italia y Alemania, entre otros.

Además, realizó una importante labor como maestra y profesora de arte y de música. Dunia Molina, directora de esta galería, recuerda que hace 10 años la monja dio clases gratuitas de flauta dulce a niños vecinos del Museo de los Niños.

Además de ser música, ella estudió grafología, psicología, periodismo e hizo cursos de archivo, secretariado, fotografía y diseño.

En el convento de la Congregación del Buen Pastor se le considera como una mujer alegre, quien siempre cumplió primero con su vocación religiosa y que en su tiempo libre se dedicó al arte.