Hanoch Rosenn es como un mago con habilidades extraordinarias, pero, en lugar de usar una varita mágica con poderes ilimitados o conjuros ancestrales, él tiene algo mucho más poderoso: su cuerpo y mucha imaginación. Con esas herramientas, este artista lleva al público por aventuras fantásticas y muy divertidas.
Toda esta magia es la que el mimo israelí ofrecerá mañana, en el Auditorio Nacional del Museo de los Niños, en su más reciente espectáculo
El estreno mundial de esta creación se realizó el año pasado, en Israel, y logró obtener el galardón al Mejor Espectáculo de Entretenimiento del 2009, en los premios de teatro israelí.
El periplo comienza en una ciudad con sus edificios, sus vallas publicitarias y sus calles con teatros y cementerios aterradores. Él se moverá entre estos espacios, incluso saltará y volará en medio de las construcciones.
Luego se adentra en un cine muy distinto, una vez ahí realizará un viaje al pasado para ser protagonista de una película de cine mudo, muy al estilo de Chaplin, con sus persecuciones de policías y ladrones y la clásica escena del enamorado.
Para lograr esta travesía Rosenn recurre a recursos tecnológicos de última generación, pantallas gigantes al fondo del escenario, proyecciones en 3D interactivas, efectos sonoros y luces.
“Este
El uso de todos estos adelantos tecnológicos habla de él como un mimo que se sale de lo tradicional. Él prefiere no quedarse en el estilo de la ropa blanca y negra, que se abstiene de usar música o sale al escenario con el rostro de blanco.
No obstante, ser un artista que emplea la tecnología no significa olvidar sus raíces, asegura. Muestra de esto son rutinas donde solo necesita su cuerpo, un sombrero y un bastón para recrear una charla entre dos amigos.
No es de extrañar verlo jugar con voluntarios del público, pero sin burlarse de ellos. También les pide colaboración para dar vida a distintas rutinas; una de la más divertidas es en la que le lleva una serenata a la mexicana a una joven.
“El siglo XXI nos regala muchas oportunidades, computadoras, transporte, pero también ocasiona problemas de aislamiento (...) También hay que tener cuidado con el planeta, muestro eso en
Con el tiempo pudo estudiar con grandes maestros como Marcel Marceau y Decroeux. De ellos, tomó lo mejor y a eso le agregó su estilo propio.
Durante varias décadas creó diversos espectáculos que lo llevaron por muchos países. Su trabajo le valió distinciones importantes.
Costa Rica fue testigo de su trabajo en el pasado. Su visita anterior fue en el 2001, cuando presentó
Durante estos últimos nueve años, se dedicó principalmente a dirigir musicales,