Flora Ovares floraovares@yahoo.com
Dimitri Shiltagh entrega una importante recopilación de ensayos y artículos de León Pacheco (1898-1980) publicados en revistas y diarios nacionales entre 1968 y 1979. Los textos, producto de una cuidadosa investigación, abordan asuntos muy variados, desde la política internacional y la amenaza de la violencia y el militarismo, hasta los interrogantes de la identidad nacional.
El hablante se muestra como un testigo desesperanzado ante el espectáculo del mundo. Su voz no trasluce la añoranza de otras realidades, no convoca la nostalgia del ayer ni tiende a idealizarlo; tampoco sueña con utopías futuras. Decide más bien aceptar, sin esperanza pero con total responsabilidad, el drama humano, vivirlo como tal, en la angustia plena y profunda del día a día:
“Es necesario nadar en el presente, este presente que es la única angustia del quehacer cotidiano, con la alegría de que es eterno. Que fue presente ayer, que es presente ahora, que será presente mañana” (“Adobes y bloques”, p. 10).
Sus palabras despliegan el escenario de ese drama, un mundo que se extiende mucho más allá del momento actual y de las fronteras nacionales, de modo que, en cada texto, cualquier detalle es resultado de una infinidad de circunstancias previas.
En ese conjunto, la preocupación central es el ser humano concreto, en constante búsqueda de la libertad y la felicidad, un ser humano que, sin embargo, “se mide actualmente por lo que produce y consume”, que existe indiferente a todo, conformista con su destino (“Las sociedades del miedo y la indiferencia”, p. 163).
Cada vez, piensa el ensayista, resulta más alejada la posibilidad de liberar al individuo del miedo, del poderío de los esquemas económicos y la maquinaria consumista que nivelan en la indiferencia y el egoísmo, y que lanzan fuera de sí al “individuo inconforme y rebelde”. Las estructuras ideológicas y políticas, los sistemas sociales imperantes acorralan y destruyen.
Lo inquieta la convicción del fracaso del comunismo que amarró la existencia humana a la maquinaria burocrática. Pacheco muestra la pobreza creciente del capitalismo, que reduce la vida al consumo y que dilapida la existencia bajo la dictadura de la técnica. Denuncia el poderío de la fuerza militar, la violencia, el miedo y la sumisión.
Se niega al consumismo, a la uniformidad de los criterios, a la simplificación de los ideales, las religiones y las protestas por acción de los dictados económicos. El autor rechaza la reducción de las visiones del mundo a aspectos superficiales y la rebaja de la vida a cualquier tipo de esquema; señala la paulatina deshumanización, la uniformidad creciente que supone la vida en la sociedad de consumo:
“El ser se aleja de la palabra porque ya casi no hay con quién hablar o de qué hablar. Es el ser de la imagen, el ser audiovisual el que va quedando de la destrucción del ser de carne y hueso […]. La propaganda y la publicidad que se han convertido en el gran deporte de la industria y su complemento, el comercio deshumanizado, modelan este nuevo tipo humano (“Las dimensiones del egoísmo”, p. 121).
El imperio de lo económico despedaza al ser humano, acaba con la fe, con la esperanza e instaura en los seres el conformismo y la obsesión consumista; pero, en algún momento –lo presagiaba Pacheco hace 40 años– , “las luces ficticias de la dicha material” conducen más allá, hasta la crisis ecológica, la destrucción y muerte del planeta.
Así, a lo largo de estas páginas, el autor interpreta, desde su madurez vital e intelectual, ese mundo en el que desaparece el ser humano, ese momento de crisis y cambio.
Apartado de capillas en años en que las ideologías libraban ruidosas batallas, busca responsablemente al ser humano, se conmueve con su desamparo, aplaude su rebeldía, se hermana con su angustia. Lo hace valiente y libremente, tratando siempre de que dogmas de ninguna especie interfieran en su juicio.
Se trata de un libro muy bien editado y cuya publicación hace justicia a una de las voces más valerosas y claras de la historia literaria costarricense; su lectura resulta imprescindible, y los lectores disfrutarán del tono agudo, crítico, valiente que caracteriza la obra de Pacheco, en textos que mantienen pleno interés por la oportunidad de los asuntos, la sutileza y la profundidad de los razonamientos, el atrevimiento de algunos juicios y el vigor apasionado de un estilo inconfundible.
El libro ha sido publicado por la Editorial Costa Rica.