
La enseñanza de la lectura y la escritura en Latinoamérica debe hacer énfasis en la comprensión de lo que se lee y, además, tener en cuenta la diversidad de textos disponibles, los intereses de los lectores y habilidades de aprendizaje.
Estas son algunas de las conclusiones a las que llegó el XXII Congreso Mundial de Lectura, efectuado del 28 al 31 de julio en San José.Organizado por la Asociación Internacional de Lectura y su filial local, la Asociación Costarricense Consejo de Lectura, el encuentro reunió a cerca de 1.500 invitados de los cinco continentes.
Bajo el lema “Lectoescritura en un mundo diverso”, el Congreso enfatizó el análisis del modelo de enseñanza de la lectura y la escritura en América Latina.
Lecturas diversas. La presidenta del Consejo Latinoamericano de la Asociación Internacional de Lectura, Ruth Sáez, se refirió a las principales conclusiones planteadas en el encuentro.
Según Sáez, la enseñanza tradicional de la lectura en el sistema educativo latinoamericano se ha centrado exclusivamente en la decodificación de los mensajes.
“A los estudiantes se les enseña desde niños a descifrar textos, pero eso no quiere decir que sepan comprenderlos. Estamos convencidos de que leer es comprender”, afirmó Sáez, catedrática en la Universidad de Puerto Rico.
La experta señaló que los patrones de enseñanza de la lectura y escritura requieren una actualización para adaptarse a los cambios.
“El panorama actual de la lectura es muy distinto del que había hace 20 ó 30 años. Se han diversificado los intereses y necesidades de los lectores, así como las características de los textos disponibles”, indicó la educadora.
Las habilidades de aprendizaje y la forma en que las personas interpretan el contenido de una lectura obligan también a pensar en un sistema más flexible.
Sáez defiende la idea de que se debe inculcar la lectura, ya que es una experiencia placentera para la vida y no, simplemente, un requisito académico.
“Cuando lo que estás leyendo tiene algún significado o alguna utilidad para tu vida, entonces es mucho más fácil adoptar la lectura como un hábito placentero”, opinó Sáez.
El desarrollo de las tecnologías de comunicación también obliga a expandir el concepto tradicional de “texto”.
De acuerdo con la investigadora, los medios audiovisuales e Internet han revolucionado la forma de entender lo que es un texto. “Ya no podemos limitarnos a pensar que un texto es solamente un papel impreso con letras. Puede ser también una película o un mensaje en un blog ”, añadió.
La coexistencia de diferentes textos genera a su vez diversos modos de lectura.
“Los educadores debemos estar al día”, concluyó Sáez.