La agrupación ofrecerá dos funciones. Hoy, a las 8 p. m., y mañana domingo, a las 5 p. m., ambas en el Teatro Melico Salazar.
Viva habló ayer con Ricardo Puccetti y Naomi Silman, dos de los siete actores de la interesante propuesta dramática, en la que la música y la iluminación juegan un papel protagónico.
A continuación, un extracto de la charla con los brasileños.
¿Qué nos pueden adelantar de la obra que presentarán en el FIA?
Puccetti: Esta obra es el resultado de un encuentro de nuestro teatro con el director japonés Tadashi Endo, que muestra un poco un trabajo propio de Lume con él, muy basado en la danza japonesa, pero hay un trabajo muy particular nuestro con música, canciones y humor. Todo eso lo hace peculiar. Es como una fusión cultural y una química interesante.
¿Cuál es el mensaje que la obra procura llevar al público?
Naomi: La obra trata la historia del mundo y su evolución. Empieza con el inicio de la vida y una metáfora de querer colocar en escena la evolución del hombre desde el ser animal, cuando se da cuenta que es humano y las situaciones de humor que trata el tema del poder. El mundo es grande y cada uno de los actores en la obra es un mundo. Mostramos escenas individuales, en las que cada uno traduce su mundo en su propia historia.
La obra no tiene textos, así que no existirá ninguna barrera o problema con el idioma...
Puccetti: Lume siempre, desde el inicio, pretendió un trabajo físico muy fuerte para cualquier obra, aunque también con el trabajo vocal. En esta obra no existe texto: comunicamos las historias y las emociones con el cuerpo. La voz se usa con canciones. Tendremos muchos climas diversos y densos cuando las relaciones se tornan conflictivas y peligrosas. El amor, la guerra, el humor, la soledad... todas esas emociones pasan por la obra.
¿Eso implica que la experiencia con ustedes sea más sensorial?
Naomi: Eso sí, queremos que sea una experiencia muy sensorial y no tan intelectual. Queremos que el teatro active al público, pero en otro camino, por medio de la imagen, con esta mezcla del cuerpo, el movimiento y los sentimientos que se expresan con el cuerpo y no tanto con la palabra.
¿Cuántas personas participan del montaje?
Pucceti: Lume es un grupo de set de actores y todos estamos en esta obra. Ahora no tenemos director, y dependiendo de la obra, alguno de nosotros se sale para dirigir o llamamos a un director de afuera. Todos somos muy diferentes en el trabajo corporal y en el gusto para hacer las cosas. Ninguno destaca más, somos una composición de siete fuerzas. Todos tenemos el espacio propio. Se trabaja en la individualidad y también en lo colectivo. Se trabajan en combinaciones de duplas, tríos, cuartetos, etcétera.
¿Qué escenografía ofrecen?
Naomi: No existe, solo un escenario vacío con algunos objetos. Utilizamos formas diferentes de calabazas, tanto llenas como vacías, muy grandes, pequeñas o que utilizamos como sombreros u objetos. Tadashi es un gran iluminador y utiliza la luz como escenario.
¿Qué papel juega esa iluminación tan trabajada en la historia?
Naomi: Tadashi utiliza una luz distinta a la del teatro tradicional. Es una luz que viene de arriba, de los lados, de los pasillos y desde abajo, para crear varios ambientes diferentes con muchas sombras y provocar así los contrastes.
¿Cuál es ese papel fundamental que juega la música en el montaje?
Naomi: Juega un papel muy fuerte y es un actor más. Somos tres actores: nosotros siete, la luz y la música. Con la música contamos historias también, que van de la mano con lo que los actores hacemos. Siempre existe una posibilidad de jalar la alfombra y moverle el piso a la gente y sorprenderla. A Tadashi le gusta usar música de varios lugares. Usamos música brasileña, otra japonesa infantil y de tango, aunque no bailamos tango, sino que hacemos otros movimientos y jugamos con otros ritmos.