27 julio, 2010

Amsterdam (dpa). Es la oreja derecha, mutilada, y no los cuadros del genial artista impresionista holandés Vincent van Gogh (1853-1890) lo que más se recuerda de él en todo el mundo.

Este rasgo físico de la anatomía del atormentado pintor es el que capta mayor atención del público y supera incluso el interés por los cuadros del pintor de Zundert, en el sur de Holanda, según se desprende de los resultados de un estudio realizado por el museo nacional de la psiquiatría “Het Dolhuys”.

De acuerdo con un grupo de expertos que realizó una encuesta entre casi 600 personas en Holanda y el resto del mundo para determinar por qué rasgos es más conocido Van Gogh, más del 50 por ciento respondió que el autor de obras como “los comedores de patatas” (1885) es “famoso por su demencia”.

Así, la “locura” del artista que produjo obras como la serie de “Los girasoles” (1888), que muestran a esa flor a lo largo de varias etapas, o “La iglesia de Auvers-sur-Oise” (1889), además del detalle de la oreja mutilada, son más conocidas (incluso en su país natal) que el producto de sus pinceles a tenor del estudio, divulgado hoy por el museo situado en Haarlem, cerca de Amsterdam.

Se da la circunstancia de que este jueves 29 de julio se recuerda el 120 aniversario de la muerte de Van Gogh y con ese motivo, el museo de la psiquiatría organiza una exposición relativa al artista y su mundo interior, marcado por numerosos trastornos mentales.

“Queremos analizar cuál fue la relación entre sus aparente locura y su genio artístico. La exposición 'Van Gogh, la locura de un genio', se centrará en la época en la cual estuvo internado en el manicomio de Saint-Rémy, en la provenza francesa”, explica un portavoz del museo a la prensa local.

Según la biografía del artista, en enero de 1889, después de permanecer 14 días en el manicomio, Van Gogh pinta dos autorretratos con la oreja vendada. En los cuadros aparece con un gran vendaje que le cubre la herida que él mismo se produjo al automutilarse y cortarse su oreja derecha con una navaja de afeitar.

“Se conoce muy bien lo que ocurrió ese día, el 23 de diciembre de 1888. El pintor impresionista francés Paul Gauguin (amigo de Van Gogh y a quien invitó a compartir su casa de Arles) dejó en varias cartas testimonio expreso de ese suceso”, explica Frans van der Spiegel.

“Teníamos curiosidad por saber hasta dónde llega la fama de Van Gogh y si la gente le conoce más por sus cuadros o por la famosa anécdota de la oreja (que incluso ha dado nombre a un grupo musical en España). Pudimos comprobar que, incluso en Holanda, cosa que nos parece totalmente sorprendente, Vincent van Gogh es más conocido por su oreja mutilada que por su maravillosa obra”, explica el historiador del arte Jos van Lindeman.

No es ningún secreto que Van Gogh sufría trastornos psíquicos, que se agudizaron durante su estancia en Arles, sur de Francia, que inició en febrero de 1888.

“Aquí no me hace falta para nada el arte japonés (que el artista admiraba), porque me imagino estar en el Japón y sólo necesito abrir los ojos y ver lo que tengo delante”, explicaba en una carta a su hermana en las cual narraba sus experiencias en esa región de Francia.

Precisamente de esa época es “El puente de Langlois” y otros lienzos marcados por una profusa utilización de amarillos, verdes y azules muy intensos, según explican los expertos.

Entre las preguntas que el museo nacional holandés de la psiquiatría “Het Dolhuys” formuló a los encuestados (en Holanda y en varios países del mundo, en un cuestionario contestado por Internet) figura: “Qué pensamiento le evoca el pintor Van Gogh?”.

Más de la mitad de los encuestados, según informa la radio pública holandesa NOS, respondió que “la oreja cortada”. El resto de respuestas fueron: “un artista, un pintor” y “Los Girasoles”.

El sondeo de opinión también refleja que los encuestados conocen mejor a Vincent van Gogh por su compleja personalidad que por sus lienzos, plenos de riqueza cromática.

“Era una persona creativa, magistral, solitaria y depresiva”, fueron algunas de las respuestas de la encuesta realizada por el instituto demoscópico NIPO para el museo.

Vincent van Gogh murió sin conocer la fama. Entre los pocos lienzos que logró vender en vida figura “La viña roja”, por el cual cobró 400 francos franceses de finales del siglo XIX.

Más información en http://www.hetdolhuys.nl/