6 marzo, 1996
Daniel Enrique Ramírez, Karla Madriz y Brenda Castro, alumnos del Conservatorio de Castella, no pudieron contener el llanto al despedirse ayer del maestro Arnoldo Herrera González. Así lo hicieron en el escenario del teatro Castella. Mariano Matamoros/La Nación
Daniel Enrique Ramírez, Karla Madriz y Brenda Castro, alumnos del Conservatorio de Castella, no pudieron contener el llanto al despedirse ayer del maestro Arnoldo Herrera González. Así lo hicieron en el escenario del teatro Castella. Mariano Matamoros/La Nación

El cuerpo de don Arnoldo Herrera González fue velado, desde las 10 a.m. de ayer hasta las 8 a.m. de hoy, en el campo donde este maestro sembró las primeras semillas artísticas en los surcos fértiles de miles de niños y adolescentes: el teatro Castella.

Esa edificación de 43 años, de color morado y habitada por los recuerdos, ubicada en Sabana Norte, contiguo a la Agencia Nissan, fue el local donde don Arnoldo fundó el Conservatorio de Castella en marzo de 1953.

Allí, descansando en paz rodeado por rosas, yerberas, pomas, anturios y otras variedades de flores que perfumaron el escenario del teatro mencionado, este profesor y músico empezó a recibir los adioses de alumnos, discípulos, amigos y parientes.

La gran mayoría de personas que se dieron cita en el sitio, donde ayer y anoche no dejaron de resonar grabaciones de diversas obras musicales fueron, como era de esperar, niños, adolescentes, jóvenes y adultos en quienes don Arnoldo cultivó la simiente de las artes.

Y es que este maestro seguirá vivo en artistas como las bailarinas Nandayure Harley y Mimi González, la soprano Zamira Barquero, los actores de teatro Juan Fernando Cerdas y Gustavo Rojas, el escultor Aquiles Jiménez, los pintores Leonel González y Manuel Zumbado, los compositores Carlos Castro, Francisco Castillo y Luis Diego Herra y el músico Juan José Monge, saxofonista y propietario del grupo K-lor.

Honras fúnebres

La lista anterior es apenas una pequeña muestra de la gran cantidad de frutos que don Arnoldo cosechó durante los 73 calendarios que le arrancó a la vida. Solo para que usted se dé una idea, el Castella --que ahora funciona en Barreal de Heredia-- ha tenido una matrícula promedio de entre 1.400 y 1.500 alumnos en los últimos cinco años; y pensar que dio sus primeros pasos con 35 chiquitos.

Los discípulos de este músico de vocación pero amante de todas las manifestaciones artísticas podrán despedirse de él hoy, a partir de las 11 a.m., hora en que darán inicio las honras fúnebres en la iglesia de San Antonio de Belén.

Posteriormente, don Arnoldo será sepultado en el cementerio de esta comunidad donde vivió y expiró el lunes anterior a las 12:30 p.m., víctima de un paro cardiaco.

Allí reposará el cuerpo de este maestro al que se le reconoce como un revolucionario de la educación costarricense y quien cosechó, entre otros galardones, el premio Magón, en 1991; la declaración de "Personaje de la década del 80 en Música", por parte del Colegio de Periodistas, en 1989, y el premio Ancora en Música, que otorgó La Nación en 1977.