
San José (Redacción). El estudio, el dormitorio, los salones y los famosísimos jardines de nenúfares en los que Claude Monet pasó la mitad de su vida, y plasmó en muchos de sus cuadros se podrán recorrer a partir de hoy y durante siete meses.
En la localidad normanda de Giverny, en las proximidades de París, los famosos jardines serán protagonistas de la primera exposición del nuevo Museo de los Impresionistas que incluye las dos hectáreas de jardín que Monet mostraba con orgullo a sus amigos y retrataba desde todos los ángulos.
Los jardines, diseñados por el propio artista, responden a una clara vocación paisajística del pintor y destilan una fuerte inspiración japonesa, como muestra el puente sobre el estanque de nenúfares, representado en varias telas en las que también aparecen plantas de bambú y almendros en flor.
El gusto de Monet por el arte oriental también resultará evidente para quien recorra la casa y observe la inmensa colección de estampas niponas que el artista adquirió en 1870.
A una hora de París en tren, en esa casa de Giverny, Monet recibió a sus amigos, artistas de la talla de los pintores Camille Pissarro y Auguste Renoir y el escultor August Rodin. El paso de esos artistas por la residencia es visible en algunos esbozos que allí hicieron y que fueron conservados y, ahora, exhibidos como obras de arte.
Lo que falta, casi por completo, en la casa de Monet son, justamente, obras de este artista ya que su familia legó los lienzos al Museo Marmottan donde la seguridad está garantizada.