De niño, Fernando Carballo Jiménez se asombraba cada vez que llegaban visitas a su casa y le dibujaba esos personajes tan diferentes a sus 16 hermanos.
La “maña” de intervenir en el mundo de los adultos por medio de trazos y de colores nunca se le quitó a este artista, quien ya acumula 40 años de trayectoria.
El Museo Calderón Guardia inaugura hoy una exposición retrospectiva que, por primera vez, recopila las obras más significativas de Carballo Jiménez.
La muestra estará abierta hasta el 3 de octubre. El Museo Calderón Guardia está ubicado en Barrio Escalante, San José, 100 metros este y 100 norte de la Iglesia Santa Teresita.
Camino productivo. Según explicó el director del Museo y curador de la muestra, Luis Núñez, la exposición reúne 52 obras facilitadas por instituciones estatales y coleccionistas privados.
“La exposición se pensó como un recorrido por las diferentes facetas de su quehacer artístico”, explicó Núñez.
El público podrá apreciar obras emblemáticas desde sus dibujos iniciales en los que buscaba definir su estilo, hasta las piezas más recientes que se caracterizan por ser más relajadas.
También podrá observar las poderosas imágenes de sus “ángeles caídos”; sus figuras voluptuosas y de mirada enigmática.
Luego de cuatro décadas de descargar sus pasiones en el lienzo, Fernando Carballo se enorgullece de tener un lenguaje propio.
Sin embargo, el pintor admite la evidente influencia de maestros del arte como Guayasamín, Cuevas, Baskin y Wunderlich.
“Todo lo que hay en la cabeza se le sale a uno cuando pinta”, afirmó el cartaginés de 67 años.
Inquieto y creativo. El arte pictórico ha sido para Carballo la mejor salida para apaciguar sus pasiones internas.
De adolescente, los profesores del colegio San Luis Gonzaga en Cartago no toleraron su indomable temperamento y lo expulsaron.
Pero un profesor de dibujo tuvo fe en el talento creativo del joven y le consiguió un empleo en una empresa de productos gráficos.
Un trabajo posterior en el departamento de arte de un agencia publicitaria le alborotó esa chispa creadora que traía desde niño.
No era para menos, sus compañeros de trabajo eran artistas en ciernes también “contagiados” por esa fiebre creativa: Gonzalo Morales, Hugo Díaz y Moisés Barrios.
Su estadía en México, a finales de los años 80, fue un período particularmente productivo.
Carballo asegura que todas sus obras se fundamentan en una investigación minuciosa, constante y silenciosa.
“Siempre he sido un ‘trabajetas’ incluso desde antes que se descubriera que trabajar mucho era un vicio”, dijo entre risas.
El ser humano es el eje de todas sus creaciones aunque bajo diferentes enfoques. “Nunca he pintado una cuadro abstracto ni una naturaleza muerta”, afirmó.
La exhibición se complementa con una edición de serigrafías numeradas de alta calidad compuesta por 50 carpetas de 6 obras cada una. El costo por carpeta es de $3.000
Además se editó el libro Fernando Carballo, 40 años de labor artística , una exhaustiva investigación del historiador Arnaldo Moya.
El libro contiene un amplio estudio de 85 piezas de Carballo.