Los descendientes de don Hernán Hidalgo Hidalgo llevan en su sangre la pasión por la escultura, especialmente por la imaginería religiosa y gracias a ese entusiasmo han logrado mantener viva la tradición de los ‘pasitos’ navideños fabricados artesanalmente.
Durante el mes diciembre, personas de todo el país visitan el taller de los Hidalgo en busca de las pequeñas esculturas que permiten recrear el escenario del nacimiento de Jesús en los hogares costarricenses. “El pasito clásico, está integrado por la Sagrada Familia (José, María y el Niño Jesús), la mula y el buey, pero, con el paso de los años, la gente ha ido incluyendo otras imágenes como los Reyes Magos, pastores, ovejas y también el ángel”, explicó Abraham Hidalgo, quien está hoy al frente del taller que tiene 27 años.
Según comentó Hidalgo, ellos también reparan piezas quebradas y retocan la pintura o hacen tratamientos especiales para que los acabados no pierdan valor ni su presentación original. “Muchas personas nos traen pasitos muy antiguos que tienen un gran valor sentimental porque fueron heredados de abuelos o bisabuelos, así es que nos buscan para que los ‘catriniemos’ de nuevo”, dijo.
Recordemos que en muchos sitios se conserva la tradición de que los pasitos no se compran, sino que se reciben como regalo o herencia de un familiar o amigo querido. De allí que cuando alguno se daña, lo óptimo sea repararlo, en lugar de comprar otro.
“Cualquier material, como fibra de vidrio, resina, yeso y hasta en , se puede arreglar”, dijo el escultor veterano.
“Cuando era estudiante de colegio, mi papá se escapaba a los cafetales y de una simple raíz hacía brotar figuras que llamaban la atención de todos”, recordó.
Su fascinación por el arte lo llevó a ser discípulo del reconocido imaginero tico Manuel Zúñiga, padre de Francisco Paco Zúñiga.
Más adelante, ingresó a la Universidad Nacional y se graduó de la carrera de Artes Plásticas. Al morir don Hernán, el taller pasó a manos de su familia. “La fabricación de imágenes no es solo una forma de procurar el sustento económico, sino de mantener vivo el legado de mi papá”, dijo Hidalgo.