En la conmemoración del centenario del nacimiento del artista Francisco Paco Amighetti (1907-1998), unos exponen al grabador, otros al acuarelista y todos al maestro de muchas generaciones. Ahora, el Teatro Nacional se une a esta celebración con una muestra del Amighetti que retoma la pintura a sus 85 años, tras 24 de ellos dedicado al grabado.
La galería Enrique Echandi, ubicada dentro del teatro, abrió al público una exposición de nueve óleos sobre madera que Paco Amighetti exhibió en 1992 en la galería Valanti.
Los protagonistas de la exhibición son mujeres desnudas y bebedores, que crean un ambiente inquietante con sus miradas enigmáticas y penetrantes.
Existencia , pintura que muestra a un bebedor, copa en mano, es la que mejor refleja el estado de ánimo del artista. Incluso, tiene una leyenda en que él escribió que, aunque un ave lo acecha, sigue recorriendo caminos y haciendo arte.
Otro óleo, Mirada , muestra a una mujer semidesnuda que mira con fuerza animal al espectador.
Se hallan también otros elementos recurrentes en la prolífica obra de Amighetti como el barrilete, la ventana y las máscaras.
“En esta exposición está toda su investigación acerca del ser humano y del costarricense”, detalló Elizabeth Barquero, curadora de las galerías del Teatro Nacional.
También se exhibe Viaje hacia la noche , pieza que recoge imágenes importantes de su obra en grabado como La niña y el viento , El niño y la nube , Los bebedores y La gran ventana .
Estos nueve óleos son acompañadas por copias de frases escritas a mano por el artista, así como una carta original que le escribió a su abuela, a los 6 años.
Hace 15 años. En 1992 y para aquella exposición en la Valanti, Amighetti escribió que redescubrir la pintura le permitía seguir viviendo.
Tras 24 años de intenso trabajo en el grabado, Amighetti sentía que había agotado sus temas y posibilidades técnicas en ese lenguaje. Por eso, la pintura le permitió redirigir su creación y recuperar algunas temáticas desarrolladas anteriormente, explicó Barquero.
“Su trabajo en óleo muestra un resultado parecido, aunque con un formato muy distinto, al de la pintura mural que estudió en 1947. Es reencontrarse con una técnica”, afirmó la curadora.
