
Moscú. EFE. Los peritajes realizados en Rusia, Austria y Estados Unidos confirman que los restos óseos hallados el año pasado en los montes Urales pertenecen, con casi toda seguridad, a dos de los hijos de Nicolás II, el último zar de Rusia, asesinado junto con su familia por los bolcheviques en 1918.
Así lo anunció ayer el portavoz del Comité de Investigación de la Fiscalía rusa, Vladímir Markin, quien dijo que estos restos, con gran probabilidad, pertenecen al zarevich Alexéi y a la gran princesa María, aunque la conclusión oficial se anunciará en julio próximo.
La Casa Imperial rusa reiteró inmediatamente que reconocerá la autenticidad de esos restos si así lo hace la Iglesia Ortodoxa Rusa, según indicó a la agencia Interfax Alexandr Zakátov, jefe de la cancillería de la Gran Duquesa María Románova, residente en España.
Markin explicó que los estudios forenses, antropológicos, anatómicos y morfológicos establecieron que los huesos encontrados pertenecen a un niño de entre 12 y 14 años y a una joven de entre 17 y 19, cuyos cuerpos fueron incinerados.
Asimismo se realizaron estudios genéticos con participación, además de expertos rusos, de especialistas de la Universidad de Massachusetts, del Laboratorio de ADN del Departamento de Defensa de EE. UU. y del Instituto de Medicina Forense de Innsbruck, Austria.
Concretamente, se hicieron análisis comparativos de ADN de los restos del zar y su esposa, encontrados con anterioridad, y de las osamentas halladas en agosto pasado, dijo Markin.
Además, se lleva a cabo un estudio histórico, a cargo de un grupo de expertos encabezado por el director del Archivo Estatal, Serguéi Mironenko, cuyos materiales confirman la hipótesis de que los restos pertenecen a la familia real.