Natalia Díaz Zeledón. 19 enero
En el 2017, Rodrigo Soto publicó la novela 'El río que me habita' con personajes de una ciudad ficticia, Ciudad Real. Sus próximos proyectos explorarán más ese universo. /Foto: JOHN DURAN
En el 2017, Rodrigo Soto publicó la novela 'El río que me habita' con personajes de una ciudad ficticia, Ciudad Real. Sus próximos proyectos explorarán más ese universo. /Foto: JOHN DURAN

Hay dos voces en Tu nombre en la página. Un Rodrigo Soto narra en primera persona, todavía absorto en imaginar cómo será cuando sea un escritor serio. Otra es una voz impersonal, un biógrafo meticuloso.

Recién publicada por Ediciones Lanzallamas, Soto escribió la novela corta para formar parte de un proyecto más grande de un sello de Nueva York. Sin embargo, la versión tica se venderá primero en el continente a ¢6.000 (para más información, el catálogo está en www.edicioneslanzallamas.com).

Es la primera vez que asume una voz testimonial, aunque el escritor dice que su libro "está vacío de referencias personales".

Sin embargo, el relato está "anclado en la historia": desde el proceso de aprender a escribir y editar con transcripciones de la máquina de escribir hasta "la obsesión con el tema de la 'cultura oficial'".

“Así es como yo concibo al ser humano. La lectura y la escritura tienen que servir para entender un poquito mejor la vida, sino no me interesa en lo más mínimo”, aseguró Soto en entrevista.

-Leí en su blog Mundicia una descripción de la novela como una "simulación". ¿Cuánta simulación hay en Tu nombre en la página?

– Es la novela más cercana a un relato testimonial que yo he ensayado. Es fundamental y, mayormente, es mi propia experiencia de aprendizaje de la escritura. Prácticamente no hay recurso de la ficción.

-¿Qué lo impulsó a escribir sobre ser escritor?

Recibí una invitación de una editorial neoyorquina (Artepoética Press) para participar en un volumen en conjunto, el tema en común de los tres escritores era que debían ser novelas cortas sobre el tema del autor y el personaje. Apuntando a la idea de los personajes que toman cuerpo y se enfrentan al autor.

"Ese tema no me importaba tanto, me interesaba más este ensayo de reconstrucción de cómo fue que apareció en mí o descubrí la vocación de escritor. El aprendizaje del oficio.

"Cuando tuve el libro listo se lo ofrecí a Lanzallamas y la editorial autorizó la edición. Lo cierto es que no ha salido todavía la otra edición.

-En el libro escribe sobre la experiencia de ser un escritor joven.

Muchísimo, porque es el descubrimiento de la vocación y el aprendizaje del oficio. Durante la narración, el personaje lo que escribe es un libro de cuentos y dos novelas, comienza a escribir su tercera novela. Me interesaba mucho esa parte del descubrimiento de la vocación.

"La novela que apareció el año pasado con Perro Azul titulada El río que me habita es, en cierta forma, una novela sobre las vocaciones humanas. Es una de las claves de lectura que yo le encuentro.

"Este tema de las vocaciones me ha interesado mucho en esta etapa de mi vida. Se me despertó la pregunta: ¿por qué hay gente que se siente inclinada o llamada hacia ciertas cosas o hacia otras?

"Había buscado respuestas a esa preguntas de la forma en la que yo puedo hacerlo, mediante la escritura literaria.

El río que me habita es un mundo totalmente ficcional y esta es una novela testimonial. Me gusta llamarla una autobiografía literaria, así la considero.

Sin embargo, las referencias literarias son muy esporádicas.

No quise llenarlo de referencias concretas ni a Costa Rica ni a mis colegas con los cuales hice ese trayecto de aprendizaje. No me parecía importante que las referencias fueran explícitas. Para mí es importante el proceso de aprendizaje del personaje.

Es muy evidente que su familia tiene que ver en su vocación literaria. Específicamente, su mamá.

Digamos que, entre comillas y en broma, al final uno descubre las razones más pedestres. Yo quería ser escritor para que mi mamá me quisiera (risas).

"El mundo familiar tiene importancia y peso. El mundo familiar es importante y, sin embargo, en el caso de mi familia los tres hijos salieron con orientaciones distintas. Es curioso como una misma familia afecta a sus hijos pero, al final, todo el mundo toma caminos diferentes. Como suele ocurrir, en efecto.

-¿En qué momento dejó de ser un "escritor joven" y se sintió cómodo con la etiqueta de ser un "escritor de verdad"?

Mirá, en el personal yo cargué con la etiqueta de escritor joven casi que hasta los 40 años. Todavía se hablaba del joven escritor Rodrigo Soto y me hace mucha gracia.

"El relato de Tu nombre en la página termina en el momento en el que el personaje empieza a sentir que ya no es un aprendiz de escritor. Empieza a sentir que algo ha pasado dentro de él mismo y que ya no es aprendiz. Ahí termina el relato. Es una estructura circular.

"Aunque todavía no sea considerado por los otros un escritor, él ya sabe que su destino y vocación como escritor se han definido y consolidado.

"En el caso personal, eso ocurrió en la primera mitad de mis treinta años, entre los 30 y 35. Me dije: "Esto es lo mío" y me di cuenta que eso que estaba escribiendo es literatura, Ya no es un mae que está aprendiendo sino alguien que ya está escribiendo.

-¿Cómo es su relación con la literatura? ¿Siente que es una pulsión pasional o es un ejercicio más reposado?

Este es, para mí, un tema muy importante. Siento que ya está imbricado en mi propia experiencia la vida y la literatura, que muchas veces entiendo la vida a través de la literatura. Por otra parte, se me hace totalmente claro que a mí me interesa la literatura para iluminar la vida, para entender la vida.

"No soy un literato en el sentido de que me interesa la historiografía literaria y esas cosas. Me interesa la literatura como un ejercicio vital y como una disciplina para comprender mejor la existencia humana.

"Me considero un escritor vitalista. Eso podría apuntar a una respuesta.