Las pinturas de la artista costarricense Sofía Ruiz trasladan al espectador a tiempos pasados y recuerdan a aquellas fotografías antiguas que muchos atesoran en un viejo álbum familiar.
En su exposición El jardín del inconsciente –que se exhibe en la Galería Kandinsky– la artista presenta un recorrido pictórico por los recuerdos de su infancia.
En sus 11 pinturas en técnica mixta –óleo y acrílico sobre lienzo– la artista enfrenta al espectador con personajes de miradas penetrantes, inmersos en paisajes un tanto lúgubres.
Según Ruiz, su obra es muy introspectiva y tiene que ver con el asunto de cómo la memoria selecciona únicamente ciertas vivencias, lugares, momentos y personajes a la hora de reconstruir una experiencia particular.
“Antes de trabajar en esta serie investigué sobre el psicoanálisis y me llamó la atención el concepto de ‘recuerdos encubridores’. Es un mecanismo que consiste en recordar algunos aspectos muy simples o superficiales para encubrir experiencias más profundas, más fuertes, que incluso pueden ser desagradables ”, explicó la artista, de 27 años.
Recuerdos vivos. Las imágenes en las pinturas se remontan a su niñez, cuando jugaba con sus dos hermanos mayores en los cafetales de San Lorenzo de Heredia.
“La finca de mi abuelo era mi jardín secreto donde me escondía cuando hacía alguna travesura. Ahí había una maceta que para mí era gigante y unas flores rojas muy bonitas”, recordó la pintora.
Esas flores son un elemento recurrente en muchos de sus cuadros y rompen la sobriedad de colores como gris, negro, verde oscuro y café.
Las obras Con la muñeca y La muñeca de trapo traen al presente una angustiosa experiencia infantil. “ Yo no tenía hermanas y todos mis vecinos eran hombres. Mi única amiga era una muñeca horrible, que ni pelo tenía, pero yo la quería mucho. Mi mamá la detestaba porque estaba sucia y llena de costras, y un día, sin decirme nada, quemó la muñeca. Ese momento me quedó grabado, fue muy grotesco”, dijo la pintora.
Las manchas de color y los brochazos libres aluden a esos “parchones” en la memoria.
“ Los recuerdos de la infancia son fallidos, incompletos. Nadie se acuerda exactamente de cómo era cuando tenía seis años, por ejemplo. Los recuerdos son reconstrucciones hechas a partir de vivencias posteriores, y muchas de esas imágenes las conocemos por fotografías”, opinó Ruiz.
La artista aseguró que ninguna de sus obras son autorretratos explícitos; sin embargo, muchos de esos personajes podrían ser ella misma, como la niña de la pintura El escondite .
La exposición El jardín del inconsciente se exhibirá hasta el 11 de setiembre. La Galería Kandinsky se ubica en el centro comercial Calle Real, en San Pedro de Montes de Oca.