Natalia Díaz Zeledón. 18 marzo, 2016
Colectivo. Un taller incluye actividades de lectura en voz alta, discusión del estilo, la intención y la obra de los escritores. Asimismo, los asistentes reciben consejos sobre cómo mejorar sus propios trabajos y tienen la oportunidad de recibir opinión sobre sus creaciones. Melissa Fernández.
Colectivo. Un taller incluye actividades de lectura en voz alta, discusión del estilo, la intención y la obra de los escritores. Asimismo, los asistentes reciben consejos sobre cómo mejorar sus propios trabajos y tienen la oportunidad de recibir opinión sobre sus creaciones. Melissa Fernández.

Quizás leer sea la última actividad que uno pensaría hacer en grupo. Después de todo, un libro se estudia en el más privado de los espacios: nuestra propia cabeza.

A la distancia, la literatura parece el arte de los introvertidos. Un escritor observa y luego escribe; un lector devora un texto y luego lo digiere en solitario.

Un taller literario se parece más a un gimnasio que a un pasatiempo romántico: formar parte de una comunidad de lectura o de escritura creativa requiere compromiso y disciplina.

Las reuniones de los grupos se realizan, en su mayoría, una vez a la semana. Saltarse sesiones es una opción que el tallerista toma bajo su propio riesgo; aunque es imposible castigar una ausencia, la falta de constancia estanca el crecimiento del asistente.

No, no es necesario ser un ‘intelectual’ para entrar a un taller. Igual que ocurre con el hábito del ejercicio, acostumbrarse al ritmo de la discusión solamente requiere constancia y una buena actitud. “Una persona que se integra a un taller literario debe tener un genuino interés por resolver los ‘puntos ciegos’ de su literatura a través de la colaboración y estar anuente a que sus textos sean evaluados y, a veces, reconstruidos. Es un útil ejercicio de humildad”, asegura el poeta, que comanda el taller Tráfico de influencias , Alfredo Trejos.

Trejos reúne una vez a la semana a un grupo variado de aficionados a la poesía: jóvenes sin experiencia y poetas que, como él, continúan publicando libros.

Por eso mismo, el trabajo en equipo es indispensable. Aunque la corrección de textos es opcional, discutir es el crossfit de una reunión exitosa: el flujo de ideas es lo que mantiene en buena condición física al grupo.

Obligatoriamente, hay que leer. Todos los participantes pueden sugerir la lectura de textos que son de su interés, pero quien escoge qué leer es la persona que lidera el taller.

Escribir no se “enseña” en el sentido más estricto de la palabra, pero la inquietud por crear pensamiento propio se contagia.

“Yo lo que hago es coordinar el taller. No les puedo enseñar a escribir, nadie les puede enseñar”, dice el autor Luis Chaves , quien dirige dos veces a la semana un taller que mezcla la lectura de textos escogidos y la corrección grupal de poemas y cuentos. “Lo que me interesa es el impulso generador de la escritura y no tanto lo que va a salir de él”, dice.

Trejos y Chaves, ambos ganadores del Premio Nacional Aquileo J. Echeverría por sus poemarios, guían las sesiones , pero no acaparan las conversaciones .

Los talleres tienen la cualidad de generar un sentido de pertenencia. Los participantes se nutren de las enseñanzas de quien dicta el taller pero, también, ocurre el proceso inverso.

Así, un gremio que crece disperso y con escasos espacios de participación institucional –existen la Cámara del Libro, que reúne a editores y vendedores, y un par de asociaciones con poca afluencia– cuenta con pequeñas células de organización.

Esos lazos se proyectan, sobre todo, en otras actividades paralelas a los talleres: sesiones de lectura, organización de festivales e incluso apoyo para alcanzar una publicación formal.

El Grupo Literario Poiesis –a cargo del Premio Magón 2015, Rónald Bonilla– se formó en el 2007. Este año, han planificado recitales para el Día Nacional de la Poesía (31 de enero), el Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) y preparan uno para el Día Mundial de la Poesía (21 de marzo).

Asimismo, mantienen un sello literal con el mismo nombre y que publica textos de sus miembros y de otros escritores.

“Han pasado más de 100 personas por nuestros talleres. Muchos han empezado a publicar libros. Tenemos asistentes eventuales y siempre está llegando gente nueva”, explicó Bonilla sobre la dinámica de Poiesis. “El taller nos une como una gran hermandad”.

Esfuerzos. La mayoría de los talleres de literatura son privados. Una minoría es gratuita y, aunque los organizadores no restringen los estilos de sus pupilos, sí es evidente que la práctica es más común para los poetas que para los narradores de prosa.

Hasta el 2014, el Ministerio de Cultura y Juventud contaba con un programa de talleres gratuitos a cargo del Colegio de Costa Rica . La falta de presupuesto causó el cierre del espacio y, según aseguraron voceros del órgano ejecutivo, su reapertura se tiene prevista para el 2017.

A partir de marzo de este año, el Centro Cultural de España abrió su propio programa de talleres titulado Insumos: aspectos de la escritura y la lectura , organizado por el director de la editorial Germinal, Juan Hernández.

Insumos incluye talleres temáticos de escritura y de edición literaria. Una vez al mes abre un espacio de discusión de libros. Aunque tienen cupo limitado, ofrecen la oportunidad de manera gratuita.

“Yo siempre hago énfasis: en el país se escribe más de lo que se lee”, estima Hernández. “Para mí lo importante es un programa con continuidad. Está bien que hayan talleres privados pero de las instituciones dependen los programas con continuidad”.

La continuidad es la clave. La organización de espacios depende mucho de la iniciativa de unos pocos –escritores y aficionados comprometidos–; sin embargo, la expectativa de vida de un taller es responsabilidad directa del entusiasmo de quienes asistimos a ellos, de quienes no nos basta leer el libro y devolverlo al estante.

Encuentre su taller

En esta lista puede encontrar el espacio de taller que mejor se adapte a sus gustos e intereses. Existen espacios gratuitos (impartidos por instituciones culturales) y con cobro de matrícula (iniciativas privadas). Aunque los espacios de escritura superan a los de lectura, los clubes de libros son una alternativa para quienes todavía no se animan a tomar la pluma entre sus manos.

Livr´et vous: Café literario organizado por la Librería Francesa (Curridabat) los últimos jueves de cada mes a las 7 p. m. Las reuniones se realizan tanto en francés como español. Más información al teléfono 2283-4242.

Insumos: aspectos de la escritura y la lectura: Programa de talleres mensuales del Centro Cultural de España (Barrio Escalante). La inscripción es gratuita pero el cupo es limitado. El taller de escritura de abril será impartido todos los martes a las 6:30 p. m. con el tema “La mujer como objeto de su arte” y estará a cargo de la editora Laura Casasa. Las inscripciones se abrirán el 20 de marzo. El viernes 1 de abril comenzarán las sesiones mensuales de fomento de lectura a las 7 p. m. La bibliografía será entregada, sin costo, a los participantes. Más información al 2257-2919.

Taller de poesía /antitaller-anti: Taller de escritura y lectura a cargo de los poetas Melvyn Aguilar y Cristian Marcelo. Se organiza todos los sábados a la 1:30 p. m. en Ami Café (Avenida 10, San José).

La entrada es gratuita. Para más información puede escribir al correo antitalleranti@gmail.com.

Grupo Literario Poiesis: Espacio de escritura liderado por el poeta Rónald Bonilla (Premio Magón 2015). Se organiza todos los sábados de 3 p. m. a 7 p. m. Reciben una colaboración de ¢1.000 por sesión. Para obtener más información puede darle like a su página de Facebook o escribir al correo electrónico poeta51ronald@gmail.com .

Tráfico de influencias: Taller de escritura poética impartido por el poeta Alfredo Trejos (Premio Nacional Aquileo J. Echeverría, 2011). Las sesiones se organizan los jueves a las 6:30 p. m. en Barrio Dent. La asistencia mensual tiene un costo de ¢15.000. Puede contactar al taller su página en Facebook o al número 8867-4458.

Taller de escritura artificial: Espacio de creación y lectura liderado por el escritor Luis Chaves (Premio Nacional Aquileo J. Echeverría, 2012). Consta de dos grupos que se reúnen martes y jueves de 7 p. m. a 9 p. m. en Libros Duluoz (120 metros oeste de la Alianza Francesa en San José). El costo de asistencia es de ¢25.000 y el cupo es limitado. Para más información puede contactar al escritor en su página de Facebook o al número 2256-0414.

Taller Literario Joaquín Gutiérrez: Taller de escritura y lectura de la Universidad de Costa Rica. Se realiza, de forma gratuita, todos los miércoles a las 2 p. m. en la Biblioteca Luis Demetrio Tinoco en la Ciudad Universitaria Rodrigo Facio (Montes de Oca). Puede contactar al grupo en su página de Facebook .

Leedera: Club de lectura ubicado en Escazú. El costo mensual de asistencia es de $50. Más información en su página de Facebook y al número telefónico 8710-9689.