Sobre un escenario árido, bañado en luces cálidas, el Battlefield de Peter Brook y Marie-Hélène Estienne inhala y exhala las líneas que recitan sus actores. A partir de este miércoles, la obra en inglés tendrá dos funciones, subtituladas, en el escenario del Teatro Nacional como parte de las celebraciones de su 120.° aniversario.
Cuatro actores y un percusionista en vivo interpretan para el público las preguntas que surgen después de las secuelas de la guerra. Battlefield (en español “campo de batalla”) es una síntesis de la puesta del Mahabharata (1985), inspirada en el texto épico de la India y que, en escenario, tuvo una duración de nueve horas.
“Años atrás, cuando hicieron Mahabharata, era la historia de cómo empezó el conflicto. Ahora, personalmente, creo que estamos en un momento en el que no tenemos tantas preguntas sobre cómo comienza un conflicto. Ahora, todos sabemos cómo ocurre. Nadie se sorprende porque lo vemos. Las preguntas ahora son: ¿qué hacer al final de un conflicto? ¿Cómo salir de él? ¿Qué lugar tiene en el mundo y en nosotros? ¿Por qué debemos seguir?” dijo el actor Jared McNeill en entrevista con Viva, antes del estreno.
Battlefield se presentará el 18 y 19 de octubre, a las 8 p. m. Las entradas tienen costos entre los ¢8.000 y ¢15.000 (butaca). Se pueden comprar en el sitio boleteria.battlefield.cr, donde también se puede descargar el guion de la obra traducido al español.
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Investigar a largo plazo
En el montaje, los más jóvenes del elenco de la obra han trabajado con Brook hasta por una década, los demás son colaboradores históricos de su estilo de teatro: humano, solemne y lleno de texturas.
Toshi Tsuchitori es un músico japonés que tiene 40 años de trabajar al lado del director inglés. Según recordó, en 1978, acompañó al director en su primera presentación en Costa Rica para el montaje de Ubu Roi del dramaturgo Alfred Jarry (se presentaron en el Teatro Carpa de Alfredo “Pato” Catania).
“He trabajado con él desde 1976. En ese tiempo, el teatro de Peter no era un grupo de interpretación sino de investigación. Buscábamos las posibilidades del teatro”, explicó Tsuchitori.
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Según explicó el músico, cuando conoció a Brook su carrera estaba en Nueva York como músico de free jazz (un estilo de jazz concentrado en la libertad de improvisación). El director permitió que Tsuchitori creara música para sus obras, incluyendo las nueve horas del Mahabharata,sin escribir una sola partitura.
“Esa es la clase de música que he tocado durante 40 años con Peter. Es excepcional, solo su teatro puede hacerlo. En otros teatros está compuesto, hay indicaciones. Eso es aburrido”, se rió el músico.
En Battlefield, tal y como ocurrió con el texto del Mahabharata, la instrumentalización fue simplificada. El único sonido es el de un tambor africano llamado djembe. Tsuchitori lo toca con las palmas y, aún más ágilmente, con las puntas de sus dedos.
El músico describe su trabajo junto a Brook como una labor de investigación, en el que ha debido investigar los sonidos de música aborigen y su uso cultural, espiritual y religioso. Brook es un director que respeta el sonido pero, sobre todo, el silencio.
“Peter siempre está investigando. Para Mahabharata investigó diez años el guion. Yo fui a la India, investigué la música y la danza, todo lo que había. Eso solo es posible en el teatro de Peter Brook: investigar por largo tiempo, prepararse por largo tiempo”, aseguró Tsuchitori.
La maduración del texto
Trabajar a largo plazo con Brooke le permite a su grupo de actores profundizar en las cualidades de sus montajes y de su estilo, describió el actor estadounidense Jared McNeill.
“Creo que las primeras veces que interpreté Battlefield no tenía idea de qué estaba diciendo o tenía una idea muy superficial. En muchas formas, todavía tengo una compresión muy superficial”, dijo el artista.
Dentro de la obra, McNeill interpreta al guerrero Yudhishthira quien se pregunta sobre la restauración de la normalidad en una tierra todavía cubierta por los cuerpos sacrificados en la batalla.
“Las preguntas que se proponen en la obra hablan de la justicia, sobre cómo seguir después de un conflicto. Estas son preguntas que significan algo para cualquiera. No son preguntas que nos hacemos todas las mañanas pero, en algún lugar dentro de nosotros, nos la preguntamos todos los días”, describió McNeill sobre el contenido filosófico de la obra.
Para el actor, girar la obra durante dos años les ha permitido ver distintas reacciones a las mismas preguntas.
“A cualquier lado que vamos, tienen conversaciones similares. Japón, Singapur, Estados Unidos, México, Costa Rica y, luego China”, afirmó McNeill. “Es fascinante. Todos se preguntan las cosas sobre cómo les afecta directamente a ellos, en su lugar”.
