Fernanda Matarrita Chaves. 20 junio
La actriz Natalia Arias es una de las protagonistas de 'El señor de las moscas'.Teatro Espressivo para LN
La actriz Natalia Arias es una de las protagonistas de 'El señor de las moscas'.Teatro Espressivo para LN

Un avión se estrella en una isla y solamente sobreviven siete niños varones. En sus mentes infantiles empiezan a aparecer la curiosidad, las ganas de jugar, pero también la necesidad de crear reglas, de liderar y de sobrevivir. El señor de las moscas, obra que estará en la cartelera del Teatro Espressivo los próximos fines de semana (hasta el 14 de julio), abre la discusión sobre “el origen de la maldad”.

Quienes dan vida a esos siete personajes, que poco a poco van mostrando personalidades de bondad, razón, sumisión o hasta de dictadura, son actrices costarricenses. En escena aparecen Noelia Cruz (Ralph), Zoraya Mañalich (Piggy), Noelia Campos (Percival), Alice García (Eric), Natalia Arias (Jack), Karen Mora (Roger), Karla Barquero (Simon).

Conversamos con Cruz y Arias, quienes protagonizan a dos personajes con personalidades contrastantes: Ralph busca la razón, mientras que Jack tiene objetivos y comportamientos muy distintos a los de su compañero de aventura.

“Ralph y Piggy (su amigo) representan la razón. Entonces es todo un cuestionamiento entre la maldad y la bondad. Estos personajes tienen que ver con razón y civilización. Con las normas de convivencia”, dijo Noelia Cruz, quien interpreta a Ralph.

Con relación a su personaje Jack, Natalia Arias dice que es un niño que quiere pasarla bien, pero que busca ser el líder.

“Logra el poder a partir de que los demás hacen lo que él quiere. Es influencia, es competitivo, es feroz, al entrar en esta posición de tomar decisiones es cuando la banda de amigos se puede dividir. Mi personaje es el chico matón que hace bullying a otros y que tiene la aprobación de otros. Es un matón que busca agredir más”, dijo Arias.

“Al público le ha gustado mucho la obra. Hemos recibido muy buenos comentarios de las actuaciones e interpretaciones y el público lo disfruta mucho”, Noelia Cruz.

Las actrices se refirieron al reto que implica ser niños en escena; además, se refirieron a todo lo que se explora en esta obra que está recomendada para mayores de 15 años.

Noelia Cruz da vida a Ralph, el niño que trata de ir por el camino de la razón. Foto: Teatro Espressivo para LN
Noelia Cruz da vida a Ralph, el niño que trata de ir por el camino de la razón. Foto: Teatro Espressivo para LN

Es poco usual ver a mujeres en teatro cambiando de género, en este caso ustedes se convirtieron en niños. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Noelia (N): Es un reto actoral interesante. Es cierto que es poco usual. Al menos en el medio teatral, incluso el director dice (Paul Stebbings) que una de sus razones que prefiere trabajar con mujeres en este elenco es porque normalmente a las mujeres no se les dan este tipo de retos. También el director dice que si fueran hombres los intérpretes ya tienen ciertos rasgos muy masculinizados. Es difícil quitarlo y llevarlo a algo más neutro e inocente.

“También somos pequeñas, delgadas, y con el corte de pelo de niño. Esto ha sido un reto: con vestuario, trabajo de corporalidad y voz se logra el parecido a un niño que es diferente a un hombre”.

Natalia: (NA): A nivel físico es muy personal. Fue fácil cortarse el pelo, buscar estética a cada personaje dependiendo de su carácter. Creo que el reto más grande fue buscar una precisión dentro del niño hombre masculino a partir de que soy una mujer. Buscar entonación. Buscar sitio que corresponde dentro de la acción. Dar vida y significado dentro de los pensamientos. Ser auténtico a partir de otra persona.

“Dentro de eso el mayor reto es conmover, interesar al público, persuadir. Por medio de este gesto masculino. Es una gran oportunidad que te toquen papeles de poder transformarse, estamos encasilladas a interpretar personajes metidos en estereotipos de mujer bella. Esto te da libertad creativa”.

¿Por qué recomiendan ver esta obra?

(N): En primer lugar siento que el reto que implica es algo que no se ha visto en Costa Rica. No se repite, mujeres interpretando niños.

"También es un texto importante, sensible y fuerte. No es historia feliz, pone a reflexionar sobre la naturaleza humana. Es la intención del escritor trabajar estos temas a través de niños porque te golpea más, porque la maldad es intrínseca a la humanidad. Puede ser más perturbador si lo ves en niños.

“Creo que más que dejar un mensaje, se abre la discusión y cuestionamiento sobre el origen de la maldad, ver si es natural del ser humano o aprendida social y culturalmente. Qué tan interiorizadas tenemos enseñanzas de violencia que ya en niños se puede ver todo lo que han aprendido”.

(NA): Cada personaje representa muchas realidades de la sociedad. Son temas que tienen un pensamiento ideológico en un mundo donde ser democrático, moral y ético es como ponerse la soga al cuello. Es como la gran necesidad, parece que estamos urgidos de pertenecer, buscamos demasiada aprobación. Cuesta ser auténticos en esta sociedad. Cuesta buscar la libertad porque si lo hacés sos polo y te van a criticar. Cada vez nos vamos poniendo más capas cuando más bien hay que quitar ese maquillaje y mostrarnos tal como somos.

Las siete mujeres se cortaron el cabello como niños para interpretar sus papeles. En la imagen aparecen el director Paul Stebbings y el jefe de escena Daniel Salmerón, quien da vida a un personaje secundario al final de la obra. Para esta puesta en escena las actrices ensayaron de 9 a. m. a 5 p. m., de lunes a sábado por un mes. Foto: Teatro Espressivo para LN
Las siete mujeres se cortaron el cabello como niños para interpretar sus papeles. En la imagen aparecen el director Paul Stebbings y el jefe de escena Daniel Salmerón, quien da vida a un personaje secundario al final de la obra. Para esta puesta en escena las actrices ensayaron de 9 a. m. a 5 p. m., de lunes a sábado por un mes. Foto: Teatro Espressivo para LN