
El tejido de algodón de la camisa que usted lleva en este momento contiene, implícitamente, una historia del capitalismo global. Ningún otro cultivo, salvo la papa, ha sido tan fundamental para transformar las actividades humanas. El algodón, modesto pero ubicuo, fue una de las grandes palancas del sistema económico actual y de la globalización.
Empire of Cotton. A Global History (El imperio del algodón. Una historia global), uno de libros más discutidos durante el 2015, es el intento del historiador de Harvard Sven Beckert por traer a la luz ese violento devenir que otras historias del capitalismo excluyen.
Este vasto y rico estudio histórico se publicó en diciembre del 2014 y fue uno de los libros más discutidos del año pasado (fue finalista para el Pulitzer). La editorial española Crítica lanzó recientemente su versión traducida.
El algodón estaba allí, en el centro de procesos de expropiación, esclavitud y explotación inhumana, pero también en el desarrollo tecnológico que permitió la Revolución Industrial y la creación de una economía global. Por correo electrónico, conversamos con el autor acerca de su trabajo.

–¿Cómo empezó la investigación en este proyecto? ¿Por qué le interesaba trazar la historia de la producción algodonera?
– Estaba interesado en la historia del capitalismo y en la historia de los Estados Unidos en el siglo XIX. Buscaba una forma de reunir la historia de los negocios, del cambio económico, del trabajo, en una sola narrativa, y contar esa historia desde una perspectiva global. Enfocarme en el algodón, una mercancía clave en el desarrollo del capitalismo, me pareció una buena manera de abordar todos estos intereses: analizar el surgimiento del mundo moderno desde la perspectiva de una mercancía particular.
–¿Cómo se convirtió el algodón en un producto tan fundamental para el desarrollo del capitalismo global?
– El algodón era importante para la industria fabril y el comercio globales mucho antes de la Revolución Industrial. En muchas partes del mundo, la producción de bienes de algodón fue la industria más importante por muchos siglos, incluso milenios.
”Durante los siglos XVII y XVIII, los europeos se insertaron más y más en estas redes globales del algodón, comerciando con tejidos de algodón asiáticos, copiando tecnologías de fabricación de la India y empezando a crear un creciente complejo de cultivo de algodón en el Caribe y en Brasil, y asegurándose la mano de obra en África para trabajar en estas plantaciones.
”Fue solo después de que los europeos se habían insertado en estas redes algodoneras que ellos también empezaron a inventar nuevos tipos de máquinas para la producción de textiles de algodón, y fue esa revolución de la manufactura de algodón en Inglaterra, en la década de 1780, que encendieron la Revolución Industrial que alteró el mundo.
”En el siglo siguiente, la producción de algodón se hizo muy importante para la industrialización global y esta fue, por supuesto, central en el espectacular desarrollo del capitalismo”.
– Las innovaciones tecnológicas tuvieron un papel importante en la expansión de la producción algodonera, pero ¿cuán importante fue la disponibilidad de mano de obra barata y esclavitud en su expansión global?
– Sí, significativas innovaciones tecnológicas tuvieron lugar en los últimos años del siglo XVIII y los primeros del XIX que aumentaron la productividad drásticamente. Al mismo tiempo, enormes cantidades de trabajadores suplieron el trabajo de cultivar y manufacturar bienes.
”Millones de esclavos cultivaron algodón para mercados europeos en las Américas y millones de trabajadores mal pagados lo hilaban y tejían en textiles. Mi libro argumenta que esta expansión de trabajo esclavo y de salarios bajos fue bastante central para el ‘imperio del algodón’, que dependía, casi completamente, de este tipo de trabajo. También argumento que esas formas de trabajo cambiaron significativamente en los últimos siglos”.
– En el siglo XIX, la fusión del capitalismo industrial y los esfuerzos de guerra del Imperio Británico contribuyeron con esa globalización del algodón. ¿Cuán importante siguió siendo esta alianza militar-industrial en el siglo XX?
–Sí, el capitalismo industrial se basaba en un nuevo tipo de Estado y este intervino, entre otras cosas, para garantizar el acceso a las materias primas y a los mercados. El Imperio Británico fue el ejemplo más significativo de este proceso. En la primera mitad del siglo XX, esa profunda conexión entre estados, incluyendo su poder militar, y la industria siguió siendo muy importante, no solo para la industria algodonera, sino también para la de hierro y acero, o la petrolera, por ejemplo.
”Uno de los argumentos centrales de El imperio del algodón es enfatizar la importancia del Estado en el desarrollo del capitalismo; de hecho, estoy argumentando que el capitalismo en sí es una coproducción de los empresarios y el Estado.
– En años recientes, se han hecho muchos esfuerzos por trazar la historia del capitalismo e iluminar algunas de sus historias entrelazadas o personajes olvidados. ¿Por qué cree que ha crecido ese interés? ¿Cómo cree que puede ayudarnos a entender nuestra actual forma de capitalismo financiero y global?
– Hay dos conjuntos relacionados de intereses: por un lado, muchos analistas contemporáneos están intrigados por la nueva interconexión global del mundo, la era de globalización. El imperio del algodón muestra cómo esta globalización tiene una historia muy larga y cómo no podemos entender ningún aspecto de la historia de los siglos pasados sin dar una mirada a estas conexiones globales.
”En segundo lugar, el mundo se caracteriza por agitación económica severa, y la experiencia de agitación económica y de crisis. Los lectores quieren saber cómo se produjo este mundo, y es otra razón por la cual la historia del capitalismo se ha convertido en un campo tan importante en la investigación académica.
”El imperio de algodón cuenta esa historia global del capitalismo identificando tanto grandes cambios estructurales como todo un conjunto de personajes muy diversos en todos los rincones del mundo; de los grandes inventores en Gran Bretaña a los recolectores de algodón esclavizados en los Estados Unidos; desde los empresarios industriales en Brasil hasta los campesinos en Asia central; de burócratas en Japón a oficiales coloniales en Togo”.
– ¿Cómo sería hoy un “imperio del algodón” productivo y justo?
– Un imperio del algodón justo sería un mundo que diera condiciones de trabajo y de vida decentes a todos sus participantes, desde la gente que cultiva el algodón hasta quienes fabrican telas y prendas de vestir. Sería un mundo que considerase las consecuencias de la agricultura de algodón. Sería un mundo enfocado en la sostenibilidad ecológica y social de sus prácticas.
