La profesora de Estudios Árabes e Islámicos, Dolores Oliver, sostiene en su libro El Cantar del Mío Cid: génesis y autoría árabe que fue el poeta y jurista árabe Abu I-Walid al-Waqqashi quien ideó el famoso poema épico como una obra de propaganda política.
“Hay un pacto entre ellos” –afirma Oliver–, según el cual el poeta crea el poema “para inmortalizar” al Cid y este, a cambio, se compromete a “respetar las creencias de los musulmanes” de Valencia, conquistada por Rodrigo Díaz de Vivar a los árabes y de donde es nombrado señor.
Al Waqqashi, al que cronistas cristianos y musulmanes describen “como uno de los hombres más inteligentes y sabios de su tiempo”, compone en la corte valenciana la obra, que “se empezó a recitar en el 1095”, después de que el Cid entrase en la ciudad, que había estado bajo dominio árabe desde el siglo VIII, según esta tesis.
Entre los argumentos a favor de su teoría destaca, a juicio de la autora, el clima religioso descrito en el poema.
“Un poema donde los cristianos no son los buenos y los musulmanes no son los malos, tiene que ser escrito en época de tolerancia, en época del Cid” , afirma Oliver.
Otro argumento es que la existencia de poetas en las cortes que cantaran las gestas de los señores es una costumbre propia de Al Andalus (denominación de la zona de España ocupada por los árabes en la Edad Media), donde todos los soberanos “tienen un poeta que cante sus glorias”.