
Barcelona, España. EFE y AP. El escritor barcelonés Eduardo Mendoza recibió el viernes el LIX Premio Planeta por su novela Riña de gatos. Madrid, 1936, ambientada en la capital española poco antes de la Guerra Civil.
Este es el tercer autor catalán que escribe en castellano que recibe este galardón.
La valenciana Carmen Amoraga quedó como finalista con su libro El tiempo.
“Siempre escribo libros sin saber muy bien lo que pasa. Los escribo para ver cómo acaban”, afirmó Mendoza cuando le preguntaron sobre el argumento, en el cual un personaje ficticio, un inglés experto en pintura española, llega a Madrid para resolver un asunto en torno a una pintura de Tiziano, La muerte de Acteón .
En la novela también participa un personaje real, fundamental en la historia de España, aunque el autor no quiso revelar quién es, y sólo dio una pista: es un nombre muy mencionado pero muy poco estudiado.
Mendoza comentó que, al leer su libro, el lector tendrá que enfrentarse a dilemas morales y asumir posición respecto a muchas cosas. Sin embargo, el escritor procuró aligerar el recorrido por medio del humor, el cual considera un ingrediente indispensable en sus obras.
Amplia obra. Mendoza desde niño quiso ser torero, explorador y capitán de barco, pero el ambiente culto que había en su casa le llevó a ser un lector infatigable, cosa que influyó en su vocación.
Entre 1965 y 1972 viaja por Europa, se establece dos años como becario en Londres y a su regreso trabaja como abogado en la asesoría jurídica del Banco Condal, lo que le permite familiarizarse con el lenguaje jurídico y burocrático, que luego parodiará en algunas de sus novelas.
A finales de 1973 abandona Barcelona para irse a Nueva York como traductor de la ONU y dos años después publica su primera novela, La verdad sobre el caso Savolta , cuyo título original, Los soldados de Cataluña , suscita el recelo de la censura franquista.
Unos meses después muere Franco y el libro se convierte en precursor de un cambio y es saludado como “la primera novela de la transición democrática” .
En 1979, Mendoza se revela en El misterio de la cripta embrujada como un gran parodista, capaz de reducir al absurdo una de las vetas que encerraba su primera novela, en el que mezcla la novela negra y el relato gótico, que gira alrededor de un humor exacerbado hasta el paroxismo.
Aunque es autor de novelas, Mendoza ha escrito ensayos, relatos y obras de teatro.