La Torre Jalifa, en Dubái, ostenta desde la noche del lunes el título de edificio más alto del mundo al oficializarse su altura en 828 metros.
El inmueble, de 192 pisos, costó $1.500 millones y el trabajo durante seis años de 12.000 obreros, 7.500 ingenieros y varias compañías de construcción de todo el mundo.
Conocido desde sus inicios como el Burj Dubái ( Torre Dubái, en árabe), la estructura cambió de nombre ayer durante su inauguración oficial a Torre Jalifa, en honor al presidente de los Emiratos Árabes Unidos, el jeque Jalifa bin Sayed al Nahyan.
La Torre Jalifa sobrepasó por 315 metros al Taipéi 101, de Taiwán, que hasta este lunes era oficialmente el edificio más alto.
Según la compañía inmobiliaria emiratí Emaar, el edificio –ocupado desde ahora en un 90%– dispone de 1.044 apartamentos de lujo, además de 49 pisos dedicados a locales comerciales y oficinas y 160 habitaciones de hotel, el primero de la firma de moda italiana Giorgio Armani.
Cuenta también con un gimnasio de cuatro plantas y 11 hectáreas de parque a su alrededor con seis fuentes.
Pero la torre no es solo la más alta del mundo, sino que bate otros récords: por ejemplo, uno de sus 57 ascensores está considerado el más rápido del mundo y cubre, además, la distancia más larga recorrida por un elevador, porque llega hasta su último piso.
Asimismo, en la planta número 124 hay un mirador que se considera el más alto del mundo, desde el cual se contempla toda Dubái, mientras que la piscina a mayor altura se encuentra en el piso 67 y lo mismo ocurre con la mezquita, situada en el 158.
La Asociación de Arquitectos e Ingenieros Alemanes criticó ayer mismo la carrera por tener el edifico más alto.
“Nadie puede saber adónde conducirá la desmesura planificadora de los jeques, pero una cosa es segura: el desierto convertido en un gigante de acero, hormigón y vidrio no es un aporte sostenible a la cultura de la edificación”, dijo el presidente de esta Asociación, Christian Baumgart.
Hace apenas dos décadas, Dubái era población pesquera. Se convirtió en en un centro comercial de gran importancia gracias a sus políticas promotoras del comercio, su seguridad relativa, así como a las grandes inversiones extranjeras.
La crisis, sin embargo, ha obligado al país a endeudarse y muchos de sus edificios están vacíos.