
Madrid. El lenguaje futbolístico fue pionero, con el penalti y el córner . Luego vinieron el sándwich y el parking . En los ochenta se empezó a decir que había overbooking cuando un lugar estaba lleno y que alguien estaba missing si no se sabía dónde estaba.
Hace mucho que el castellano toma prestadas palabras del inglés, pero ha sido en la última década –coincidiendo con Internet, el alza de los viajes al extranjero y la TV por cable– cuando la importación de vocablos de ese idioma ha crecido exponencialmente.
En sitios donde no se habla inglés, dejar caer una palabra en inglés aquí y allá parece que da un aire moderno, de gente de mundo. ¿Por qué nos parece que todo suena mejor en inglés? ¿Necesita un idioma como el castellano, enriquecido por el paso de los siglos, beber de otras fuentes para ser más preciso o divertido?
El escritor Antonio Muñoz cree que detrás de este fenómeno hay “una mezcla de pedantería, afán de estar a la moda y complejo de inferioridad cultural”, pero matiza que no conviene ser excesivamente purista con el idioma.
“Algunas palabras no hay más remedio que usarlas, y no pasa nada por decir software o email” , dijo.
Zac Tobías, profesor de español residente en Madrid y autor del bloghablamejoringles.com , cree que utilizar palabras que vienen de otros idiomas tiene un cierto caché. “Siempre me sorprende la cantidad de palabras inglesas que se utilizan en francés, por ejemplo, y eso pasa desde hace mucho tiempo”.
Para Javier Medina, profesor de la Universidad de La Laguna y autor de El anglicismo en el español actual , el influjo económico de los países anglosajones es determinante. “Los jóvenes hoy, ven y sienten que hay lenguas de mayor consideración social”.
Carmen Galán, catedrática de linguística de la Universidad de Extremadura, piensa también que usar tantas palabras inglesas es sobre todo una cuestión de prestigio. “Disfrazar con un ropaje extranjero los objetos y las acciones les confiere un aura especial de la que carecen las cosas cotidianas”, afirma Galán, quien se toma el asunto con humor: “No es lo mismo. Los kilos de más se resuelven más rápido si se consume comida light y hace jogging .
Finalmente, en muchas ocasiones, la adopción de una palabra inglesa trae consigo curiosas mutaciones. Vocablos como friki ( freaky , en inglés) pasan de ser un adjetivo en su idioma original a ser un sustantivo en español, utilizado para señalar a una “persona pintoresca y extravagante”, según una de las definiciones incluidas hace poco por la Real Academia Española. Con ello, Don Quijote bien pudo ser un friki.
O al revés: un nombre común como fashion (moda) se transforma en adjetivo para describir a “una chica muy fashion ”.
Con frecuencia, las palabras en inglés se convierten casi en eufemismos: suena mejor ser single que ser soltero y comprar ropa vintage que ropa usada.
Javier Medina, de la Universidad de La Laguna, cree que en un mundo tan cambiante y oscilante en cuanto a viajes, trabajos, culturas e intercambios inmediatos de información, poca gente se plantea si es correcto o no utilizar una voz puramente española.
La supremacía del inglés en tecnología y ciencia también ayuda, pero Medina no cree que exista degeneración de la lengua. “¿No permitió el español antiguo palabras árabes, italianas, francesas? ¿Se degeneró o enriqueció?”.