Natalia Díaz Zeledón. 19 diciembre, 2016
Proyecto pasional. El artista plástico Ricardo Alfieri abrió Gráfica Génesis como un taller de serigrafía en 1999. Alejandro Gamboa
Proyecto pasional. El artista plástico Ricardo Alfieri abrió Gráfica Génesis como un taller de serigrafía en 1999. Alejandro Gamboa

Gráfica Génesis se convirtió en un escenario para la danza cuando tuvo que hacerlo.

Después de casi 10 años de ser un taller de serigrafía y una ocasional galería para las artes plásticas, una alianza entre su director Ricardo Alfieri y un recién repatriado Adrián Figueroa abrió sus puertas a la inquieta creación escénica.

El 2009 fue, por muchas razones, un momento propicio para mover sillas, pisos y cortinas para transformar parte de su bodega en un escenario maleable.

“Yo me metí a un tallercito de danza contemporánea en el Taller Nacional de Danza”, recuerda Alfieri. “Cuando se terminó el semestre, hicimos la fiesta aquí. Vino Jimmy Ortiz (coreógrafo exdirector del Taller), vio el espacio y así nació Gatabrabba , la primera obra coreográfica que se hizo aquí”.

La obra de Jimmy Ortiz, Mario Blanco y José Álvarez Sanóu fue remontada este diciembre: una última temporada para despedir a un refugio que mantuvo los brazos abiertos siete años al quehacer de la danza.

Una despedida. En un limitado circuito de teatros para la danza, Gráfica Génesis fue laboratorio y escenario.

Gracias a cifras nominales de alquiler e intercambios de servicios, los artistas que se presentaron en el lugar consiguieron lo que no podían hacer en otros lugares del área metropolitana: pagar por un escenario.

“Hubo una época de oro en la que Gráfica Génesis prácticamente pasaba lleno. Era un espacio que era bastante accesible para los artistas independientes”, recuerda Adriana Cuéllar de De Paso Grupo Escénico y quien fue una de las intérpretes originales de Gatabrabba desde su concepción. “ Estuve en boletería, le hice luces al primer espectáculo de Colectivo Clá. Vimos crecer varias agrupaciones y, entre todos, nos ayudamos. Eso fue lo más bonito”.

La presencia de Alfieri y Figueroa fluctuó con el paso de los años. Cuando Alfieri fue director del Museo de Arte Costarricense, Figueroa consiguió posicionar a Gráfica Génesis como un espacio escénico para la danza. Ahora, mientras Figueroa ejerce como director de la Compañía Nacional de Danza, Alfieri quiere revivir al taller de serigrafía.

“Iniciamos un proyecto con un perfil de bien social, de bien para el gremio”, afirma Figueroa y recuerda cómo acogieron al Festival de Solos Hecho a Mano y el Festival A Puro Cuerpo. “Los números no son suficientes. No ha sido una decisión fácil”.

Tanto Alfieri como Figueroa visualizan una nueva época de cambios con otros espacios interesados en ofrecer servicios similares a los que dio Gráfica Génesis cuando tuvo que darlos.