
Madrid. EFE. Miguel de Cervantes, Álvaro Mutis, Carlos Montenegro, William Burroughs, Neal Cassady, Jack Kerouac, Allen Ginsberg o Jean Genet pasaron una temporada entre rejas, según relata el autor español José Ovejero en su nuevo libro Escritores delincuentes.
Por las páginas de esta obra, que la editorial Alfaguara publicará en setiembre, transitan también Jean Ray, Maurice Sachs, Sergiusz Piasecki, Chester Himes, Jimmy Boile, Hugh Collins, Jeffrey Archer o Abdel Hafed Benotman.
Sus vidas, por lo general, tienen un denominador común: no fueron fáciles, y muchos de ellos comparten una niñez traumática.
Los escritores seleccionados por Ovejero, quien reconoce no ser inmune a la “fascinación” de la sociedad por los fuera de la ley, son interesantes, asegura, no solo por su biografía, sino por cómo esta se refleja en su obra.
Además, según escribe Ovejero, “el libro del escritor delincuente se vuelve una nueva sala del tribunal y el lector, el jurado o, en algún caso, un nuevo acusado como miembro de esa sociedad a la que condena el delincuente”, por considerarla responsable de sus actos.
Casi todos los escritores delincuentes acaban escribiendo sobre sí mismos, aunque hay algunas excepciones, como es el caso de Anne Perry o el de O. Henry, el gran maestro estadounidense del relato breve.
Pero a la obra de estos autores, cuyo carácter autobiográfico seduce al lector, hay que acercarse con cautela, advierte Ovejero, ya que, si todos tendemos –afirma– a retocar y maquillar nuestras vidas, con mucho más motivo los delincuentes.
El novelista, dramaturgo y poeta fuera de la ley más conocido en el mundo quizá sea el francés Jean Genet, quien conoció desde dentro las prisiones de varios países europeos. En su obra, eminentemente autobiográfica, Genet nunca ocultó su faceta delictiva (Diario de un ladrón), pero la mitificó, al convertir al delincuente en héroe.